10 mayo 2012
La final española de quiénes saben lo que cuesta ganar
Las cosas que se consiguen con esfuerzo se disfrutan el doble. Por eso, el ganador de la Europa League ha disfrutado esta noche de lo lindo. En un escalón inferior en la Liga BBVA, hoy es campeón.
Anoche se vivió un bello espectáculo en el Estadio Nacional de Bucarest. No voy a entrar en el resultado, ya por todos conocido y demasiado evidente como para hacer noticia de él. Quiero centrarme en los mimbres que propiciaron que finalmente hubiese final española en Europa. Atlético de Madrid y Athletic Club fueron como esos artesanos con éxito que, gracias a su trabajo, supieron lo que se siente al vivir por unos días en el castillo del Rey.

No me malinterpreten, no digo que el Real Madrid y el Barcelona lo ganen fácil, pero es evidente que en nuestra Liga BBVA hay un abismo entre ellos y el resto. Por eso, los que siempre hemos seguido a los equipos “segundones” nos sentimos además de alegres, aliviados por esta final de “consolación” que nos ha regalado nuestro campeonato y que nos pone en la órbita de los mejores también a nivel de equipos.
Pero esta también ha sido la final que gusta ganar al que sabe lo que cuesta hacerlo.
Del Atleti, casi no hablamos en este sentido, arrollado por su historia y su condición de “pupas”. El Athletic, por su parte, llegaba a la cita con la espina clavada por la Juventus 35 años antes y el convencimiento de que ahora les tocaba a ellos. Al ver alzar el título seguro que el aficionado al que no le iba nada en el partido pudo pensar en la alegría de ese capitán, que como el esforzado trabajador que disfruta el doble de ese capricho que tanto sudor le costó, que estaría multiplicada por mil por la hazaña que supuso llegar hasta allí.
















