Artículo / Cultura

El otro final de... Amelie


Amelie Poulain nació en 1973, por lo que acaba de cumplir cuarenta años, edad más que suficiente como para haberse casado con el hombre de su vida, Nino, cuya insulsez le impide buscar otro trabajo fuera del videoclub porno donde hace las funciones de ‘chico para todo’.

Miles de veces le ha pedido que se busque un empleo normal, de esos en los que hay que ir con corbata y los zapatos limpios, pero Nino se resiste a abandonar la tranquilidad del negocio. Ya nadie alquila películas porno, dice siempre, así que tengo tiempo para mis cosas. Y es justo eso lo que desespera a la paciente Amelie; eso que él llama ‘sus cosas’.

Al principio tenía gracia verlo tirado en los andenes del metro buscando papelotes debajo de los fotomatones. A Nino le gusta coleccionar fotografías de carnet desechadas. Generalmente las encuentra hechas pedazos, pero él es de esos a los que les gusta gastar su tiempo en estupideces, cuanto más estúpidas mejor, y se pasa horas reconstruyendo fotos para después pegarlas en un álbum. Cuando empezaron a salir, a Amelie le parecía una idea original, pero después de los años, aquello era, sinceramente, de idiotas.

Las pocas veces que discutían era siempre por este motivo, aunque Amelie jamás levantaba la voz. Solo una vez se cabreó tanto que a punto estuvo de abofetearlo. Fue el año pasado, cuando Nino se negó en redondo a vender la Mobylette con la que se desplazan por París, un modelo de 1978 que apenas puede con su peso cuando arranca en los semáforos. Amelie no soporta ir en ese trasto, dice que todos la miran y se ríen. ¿Es que acaso no merezco un coche con calefacción en los pies?
Como el matrimonio no parecía entrar entre sus objetivos prioritarios y el tema del coche parecía no prosperar, Amelie pensó que la mejor manera de convencer a Nino era quedándose embarazada.

Trabajando en un videoclub porno, el tema del sexo para Nino era casi un asunto profesional, de suerte que Amelie tuvo que utilizar todo tipo de artimañas para que el día en que sus óvulos estuvieran receptivos se pusieran a la labor.

La casualidad hizo que la fecha y la hora coincidiera con el Sálvame deluxe en versión francesa, lo que facilitó la predisposición de Amelie, quien solo tuvo que susurrar algo al oído de su novio para que este accediera. La tele es buena para el sexo, dijo Nino mientras se iban a la habitación.
Hoy la podemos encontrar en la habitación 402 del hospital Lariboisere de París (lo digo por si te apetece mandar unas flores). A su lado, recién recuperado de un desmayo en el paritorio, está Nino. En medio de ambos hay una cunita a cuyos pies hay un cartelito con un nombre: Jean. La fecha de su nacimiento coincide en el tiempo con la entrega de un Citroën 2Cv color amarillo huevo, también de 1978, primorosamente cuidado por sus dueños anteriores y que pasó por los pelos la última ITV.

Por fin, Amelie se siente completamente feliz, y ha pasado de ser la madrina de los desheredados a la mamá modelo de Montmartre…. pero eso es de otra película.

Rafa Caunedo

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