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Los dorsales más raros de la historia del fútbol

La identificación de los hinchas con los colores de su club es tal que cada detalle o anécdota de los jugadores y el combinado les resulta fascinante, y con razón.

Por eso de vez en cuando resulta interesante bucear en la historia del deporte rey en busca de esas curiosidades que pasan desapercibidas. Los dorsales, por su simbolismo, son una fuente inagotable de este tipo de historias. Aquí hemos recopilado algunas de las más célebres y otras que a todo fan del fútbol le encantará descubrir.

Durante su primera temporada en el Inter de Milán, el mítico delantero Iván Zamorano llevó a la espalda el que había sido su dorsal en el Real Madrid y la selección chilena, el número 9. Sin embargo, cuando Ronaldo (el 'barrilete') llegó al equipo, decidió cedérselo y se agenció un inédito e ingenioso 1+8 que permitió a la escuadra italiana tener dos nueves – o casi - sobre el terreno de juego. Está claro que su fuerte siempre fue la cabeza (en todos los sentidos).

Balotelli


Similar al de Zamorano es el caso del también delantero centro Mario Balotelli, que se inspiró en la genialidad del chileno para elegir su ya típico dorsal 45. Las cifras de este número (4+5) suman nueve, así que de algún modo logra el mismo efecto. Lo ha llevado en el Inter, el Manchester City, el Milán y el Liverpool. El verdadero 9 solo cubre su espalda cuando juega con la selección italiana.

FlaminiEl país con forma de bota es, casualmente o no, uno de los más prolíficos en cuanto a casos de dorsales singulares. Sirva de ejemplo lo que sucedió en el Milán cuando Ronaldinho, Shevchenko y Mathieu Flamini se decantaron por los poco habituales números 80, 76 y 84 respectivamente. Como sus favoritos ya estaban ocupados, se tuvieron que conformar con llevar a la espalda sus años de nacimiento.

El número erótico por excelencia adornó la camiseta de Bixente Lizarazu durante su segunda temporada en el Bayern de Munich. Aunque todo el mundo apuntó a las razones picantes, el defensa que había sido campeón del mundo con Francia ofreció unos argumentos convincentes y más cotidianos: había nacido en 1969, pesaba 69 kilos y medía 1,69 metros. E n realidad, allende las suspicacias, era el dorsal perfecto.

Otro caso curioso es el que sucedió en la selección argentina allá por 1982, cuando el combinado albiceleste decidió organizar sus dorsales por orden alfabético de cara a su participación en el Mundial de España. Al mítico Osvaldo Ardiles, por ejemplo, le tocó el poco habitual número 1. Mejor parado salió Maradona, que lució el 10 de sus amores aunque en realidad le correspondía el 12.


El cero también ha hecho acto de presencia en las camisetas a lo largo de la historia. Concretamente en la espalda del jugador marroquí Hicham Zerouali, más conocido como 'Zero', que eligió este número por razones evidentes cuando desembarcó en el Aberdeen. Lástima que la siguiente temporada la liga escocesa prohibiera ese dorsal (y que su paso por el club no fuera como para tirar cohetes).

Cuando David Beckham llegó al Real Madrid, su habitual 7 estaba ocupado, así que decidió cambiar de número y rendir homenaje a Michael Jordan portando el 23 a sus espaldas.

Por otro lado, pocos jugadores han lucido dorsales de tres dígitos, pero el internacional mexicano Víctor Perales es un ejemplo. Cuando llegó al Club Deportivo Guadalajara le asignaron el número 143, que más tarde cambiaría por el 15. Su pasó por el equipo fue tan corto y poco afortunado que, con toda probabilidad, será recordado tan solo por la anécdota.

Y terminamos con uno de los dorsales más curiosos, el 188 que escogió el portero Sergio 'Supermán' Vargas para hacer publicidad de una operadora de telefonía cuando militaba en 'la U'. Poderoso caballero es don Dinero.

Texto: Daniel Civantos
Imágenes:
Calcio Mercato, Tsutomu Takasu, Chris Brown (Lic. Creative Commons 2.0)

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