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Si eres alérgico al calor, prepara el pasaporte: de viaje por las ciudades del Círculo Polar Ártico

 
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Si eres alérgico al calor, prepara el pasaporte: de viaje por las ciudades del Círculo Polar Ártico

Por fin tienes vacaciones. En las noticias, ves las playas llenas hasta la bandera, las carreras a las 8 de la mañana para conseguir primera línea, los atascos en las autovías, los precios imposibles… Desde luego, no es algo demasiado apetecible —a menos que seas un inglés de 50 años con tendencia a la quemadura solar de tercer grado—.

Así que si la playa nacional no te dice nada, si el calor mesetario te tiene soñando con la nieve invernal y prefieres cambiar el bañador por un jersey de cuello alto, ve preparando la maleta: nos vamos de viaje a las ciudades más chulas del Círculo Polar Ártico.

Tromsø (Noruega)

No podemos comenzar por otro lugar que no sea nuestra querida Escandinavia. En la parte más septentrional de Noruega nos encontramos con una de las villas más bonitas de nuestro recorrido. Tromsø no llega a los 70.000 habitantes, y es perfecta para los que buscan un retiro tranquilo y lleno de encanto.

Con una temperatura en agostode unos 14 grados y bastante humedad, Tromsø tiene mucho más que ofrecer a sus visitantes de lo que podría parecer en un primer momento. Su vida nocturna no tiene nada que envidiar a la de ciudades de mayor tamaño, y el paisaje es sencillamente espectacular, con ese maravilloso sol de medianoche que cualquier viajero debe ver al menos una vez en la vida.

Los vuelos en pleno agosto y con poca antelación pueden llegar a los 500 euros, así que lo ideal, como siempre, es organizar nuestro viaje con tiempo. Lo que sí es más económico es el alojamiento. Podemos pasar una semana alojados en un hotel céntrico por unos 800 euros en habitación doble.

Ilulissat (Groenlandia)

Saltamos a uno de los países árticos por excelencia: Groenlandia. Esta gran isla es un paraíso natural en el que el hielo es el gran protagonista. La ciudad que vamos a visitar es Ilulissat, conocida por su famoso fiordo —declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco—, lleno de pedazos de icebergs a la deriva, que bajo el sol nocturno del verano convierten cualquier mirador en una auténtica obra de arte de la naturaleza.

El principal medio de transporte es el trineo, y si aterrizas en este municipio, verás que hay casi tantas personas como perros encargados de tirar de dichos trineos. Es el destino perfecto si eres de los que viajan con la mochila al hombro y la cámara preparada para inmortalizar todas las excursiones. Ah, y prepárate para que la mayoría acaben con una barbacoa.

Viajar a Ilulissat no es como coger el Alsa a Peñaranda de Bracamonte, como te podrás imaginar. Si quieres viajar en un arrebato, tendrás que preparar cerca de 2.000 euros para comprar billete de avión en agosto (aunque el precio no se reduce mucho más si lo haces con tiempo).

Whitehorse (Canadá)

Seguimos nuestro camino hasta aterrizar en el territorio del Yukón, colindando con la vecina Alaska. Canadá es uno de los países con mayor riqueza natural. Sus parques nacionales son un auténtico tesoro y recorrerlos, una experiencia única. La capital del Yukón es nuestro siguiente destino.

Whitehorse recibió su nombre de forma más bien poética. La proximidad de los rápidos de los que toma su nombre hacen que se asemeje a las crines de un caballo blanco, y como se puede apreciar en la foto, los parajes que rodean a esta capital dejan sin aliento.

No es una ciudad especialmente fría. Las máximas en verano rondan los 26 grados, y las mínimas rara vez descienden en verano por debajo de los 10. El río Yukón ofrece, además, el entorno ideal para los amantes del deporte al aire libre.

Irse a la otra punta de planeta no es barato —ni en tiempo ni en dinero—, aunque nos sale bastante más económico que nuestra aventura groenlandesa. Por unos 1.200 euros podemos volar hasta Whitehorse desde Madrid, y “tan sólo” tras 20 horas de viaje pisaremos este precioso territorio virgen.

Murmansk (Rusia)

Rusia no podía faltar en nuestra lista de destinos árticos, al tratarse de uno de los países con más territorio situado en esta zona. Nuestra parada no es otra que Murmansk, la mayor ciudad del mundo enclavada en el Círculo Polar Ártico. A diferencia de otras localidades de la región, Murmansk está bien conectada por tren y autopista, así que no se encuentra tan aislada como cabe imaginar.

En invierno, su latitud tan septentrional hace que sea de noche continuamente durante 40 días, pero en verano, durante varias semanas, podemos disfrutar de las llamadas noches blancas en las que el sol es el gran protagonista.

Su riqueza natural es su principal atractivo turístico —eso y su puerto, sobre todo si eres de los que disfrutan viendo a los grandes barcos cargueros hacer su labor—, así como el distrito de Octubre, donde se erigen buena parte de los monumentos de corte soviético.

La escapada de una semana a Murmansk es más económica de lo que podríamos esperar a priori. Sólo nueve horas nos separan desde Madrid, y los vuelos están en torno a los 800 euros.

Húsavík (Islandia)

No podíamos terminar nuestro viaje ártico sin hacer una parada obligatoria en uno de los países más bonitos del mundo. Islandia tiene un encanto diferente, es pura naturaleza en estado salvaje. Sus géiseres, sus costas heladas, sus montes nevados y el verdor de sus campos la convierten en una imagen de las que se graban para siempre en la retina.

En lugar de apostar por la capital, más conocida, hoy vamos a viajar a una de sus ciudades árticas, concretamente a Húsavík. Enclavada en la bahía de Skjálfandi, en la costa más septentrional de Islandia, esta pequeña población a orillas del océano Ártico apenas cuenta con 2.200 habitantes. Una escapada tranquila en un entorno maravilloso.

Su principal atractivo, aparte de recorrer sus alrededores con unas buenas botas de montaña, es embarcarse en sus aguas para ver las ballenas. Hay que madrugar un poco, pero se trata de una experiencia de las que dejan huella. Eso sí, llévate la rebequita, que en pleno verano se encuentran a unos 10 u 11 grados.

¿Lo mejor? Volar hasta Húsavík cuesta unos 600 euros, así que de todas nuestras paradas, ésta es sin duda la más económica y perfecta para organizar, casi casi, de una semana para otra.

Fotos | Facebook de Visit Tromsø (1), (2), Ilulissat Tourist Nature, Paradise in the world, Imgur, Örlygur Hnefill

 

 

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