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Los freegans

Los freegans

Vegetarianos, veganos, carnívoros, frutívoros, hortívoros, crudívoros... cuando parecía que ya habíamos visto de todo en cuestiones alimenticias, el mundo se inventa un concepto nuevo para asombrar a la población. De los últimos en llegar a finales de los 90 son los freegans, que en castellano podrían traducirse como ‘gratisanos’. O lo que es lo mismo, un grupo de gente que reflexiona sobre el estilo de vida consumista recuperando los alimentos desechados a la basura. O, para entendernos mejor, como los que salieron en el reportaje sobre la pobreza en Madrid del New York Times, pero por política en lugar de hambre.

Según explican en perfecto castellano en su página web oficial, “el Freeganismo[sic] es un boicot total a un sistema económico donde el beneficio ha eclipsado las consideraciones éticas […] De esta manera, en vez de evitar la compra de productos de una mala compañía solo para beneficiar a otra”, evitan “comprar en mayor grado” del que son capaces. Para ello, los freegans siguen una serie de ideas:

Recuperación. Llamada en inglés, idioma en el que todo mola más, dumpster diving, consiste en buscar bienes abandonados o desechados por empresas, residencias, familias, oficinas... y darles una segunda vida. Aunque el más llamativo de estos aspectos es, desde luego, el de recuperar la comida de los contenedores y hacer merendolas con ella.


Llamados banquetes de basura, se organizan en torno a los supermercados y establecimientos que desechan comida antes de darlos a beneficencia. En España uno de los primeros ejemplos fue el grupo de Madrid Comida Basura.

Gastos mínimos. Convertir la materia orgánica en abono, reparar cualquier utensilio antes de comprar uno nuevo, ofrecer lo que les sobra por Internet para que tenga un segundo dueño... trucos para que el consumo y uso de dinero sea el mínimo posible. No sé qué postura tienen respecto a los smartphones. Lo mismo se aplica a la movilidad, usando siempre transportes colectivos como el tren, el coche compartido, la bicicleta o el autostop; y a la vivienda, participando en movimientos ocupas al concebir la vivienda como un derecho.

Desempleo voluntario. “Cubriendo necesidades básicas como la comida, ropa, alojamiento, mobiliario y transporte sin gastar un dólar, los freegans son capaces de reducir, o al menos eliminar, la necesidad de ser constantemente contratados”, explican en su web. O, lo que es lo mismo, una vez que comes, vives, te mueves y duermes sin dejarte un euro, ¿para qué trabajar como el resto de los mortales? Como se enteren en el Gobierno nos adscriben el país al movimiento.

Texto: Carlos Carabaña
Foto:
Sigurdas bajo licencia Creative Commons
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