Información

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrar a los usuarios publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si se continúa navegando, consideramos que se acepta su uso. Es posible cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Las lágrimas de Leo Baptistao
Las lágrimas de Leo Baptistao
Las lágrimas de Leo Baptistao- LFP

Hace solo una semana comprobé en directo cómo Leo aguantó dos horas en una modesta radio del barrio, Radio Vallekas, y en un todavía más modesto programa, Rayo Total. En el estudio había más de 30 grados, el delantero sudó hasta sangrar por la nariz y todo con una sonrisa en la cara del que no puede concebir la vida sin ella. Contestó preguntas de niños, de aficionados, de veteranos y noveles periodistas, cuestiones vitales, duras, de asignaturas pendientes. Seguía siendo aquel niño que siendo juvenil le dijo a su presidente que a él le daban igual las ofertas, que él quería triunfar en el Rayo Vallecano.

Su cara se iluminaba cuando hablaba de su novia, todavía en Brasil; de sus padres, de su hermana. Nos acostumbró a todos a no verle como un jugador de la mejor liga de Europa. Su bondad traspasó límites incluso cuando el ‘caradura’ del presentador le "birló" 40 euros para unas camisetas del programa.

Llegó el partido… Había marcado el gol del empate y marcó el de la victoria cuando el partido agonizaba y Vallecas se quedaba sin tiempo para la remontada. Ganar al Athletic para los rayistas significaba no solo ganar a uno de los grandes, sino sumar su primera victoria de la temporada. El delantero remató con el alma, Gorka hizo lo imposible para parar un cabezazo dañino, doloroso. El rechace le volvió a caer al ariete que puso el esférico dentro de las redes vascas e hizo que el estadio reventara.

Leo Baptistao corrió hasta la grada señalando un punto en concreto, se arrodilló, se puso las manos en la cara y lloró mientras sus compañeros intentaban consolarle. La curiosidad me puede y ante mi pregunta solo me pudo decir: “me emocioné”. La razón no fue únicamente haber vuelto a su casa, haber hecho felices a los miles de aficionados rayistas, incluidos aquellos que le insultaron (pocos) en su partido más difícil vistiendo la zamarra del Betis y jugándose la permanencia ante ‘su’ Rayo.

Denize es la madre de Leo, la que vio como su hijo cruzaba el charco con tan solo quince años para buscarse la vida en España, el niño quería ser futbolista y no quería esperar a que un video de youtube le hiciera el trabajo. Amigo de Neymar, por sus inicios en el fútbol sala, estrella de sus equipos en este deporte, tuvo la suerte de tener un padre dispuesto a dejar todo: trabajo, familia y estabilidad para que su hijo cumpliera el sueño de ganarse el pan metiendo goles. Sin equipo, sin presente y confiando el futuro a su larga zancada, a su amor con el gol y a su grandeza personal porque mamá hizo un buen trabajo.
Tantos años de separación, tantos abrazos al ordenador cuando hablaban por Skype para que su hijo la sintiera cerca, tantos mensajes a miles de kilómetros. Las lágrimas desconsoladas de Leo solo podían ser la respuesta a las de su madre. Los dos saben que el último año de Leo ha sido muy duro: sueños interrumpidos, tardes sin balón, días sin sonrisa… Denize estaba en la grada y Leo en el césped. Las de Leo eran lágrimas de vida, de fútbol.

Texto: José Luis Poblador
Imágenes: Liga BBVA
También te
recomendamos
Deportes
Caza las olas que todo el mundo busca con esta ruta por las playas españolas Cuéntame más
Deportes
Estos son los deportes más raros de todos los tiempos Cuéntame más

Cuéntanos algo