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Viajes: lo que no te puedes perder en Praga

Viajes: lo que no te puedes perder en Praga



Praga es una de las capitales europeas más mágicas que podemos visitar. La que fuera en su momento capital del Reino de Bohemia y Checoslovaquia y actual capital de la República Checa es una ciudad que basa su riqueza en el turismo. ¿Qué os parece echarles una mano viajando allí durante un fin de semana? No es un favor; os aseguramos que será un placer. Esto es lo que no te puedes perder cuando visites la ciudad.

El centro histórico

El casco histórico de Praga es considerado, desde 1992, Patrimonio de la Humanidad, y no es para menos ya que cuenta con monumentos de gran importancia cultural e histórica. Comenzaremos nuestro viaje por el barrio de la Ciudad Vieja o Staré Město, siendo la parte más importante que debemos visitar.

En la plaza de la Ciudad Vieja encontramos uno de los símbolos de Praga: el reloj astronómico medieval, construido en 1490 por el maestro relojero Hanus. El reloj astronómico representa las órbitas del sol y la luna, además de la hora civil de Praga y la hora de la antigua Bohemia. Además, cuenta con un anillo zodiacal que nos indica en qué constelación se encuentra el sol en cada momento del año. El reloj está custodiado por cuatro figuras escultóricas: la vanidad, la avaricia, la muerte (representada con un esqueleto y un reloj de arena, como alusión al inexorable paso del tiempo) y la lujuria. Sobre el reloj astronómico, cada hora se produce el desfile de figura: a través de dos pequeñas ventanas podemos ver pasar a los doce apóstoles. Debajo del reloj encontramos un calendario añadido en el siglo XIX que muestra en doce medallones los doce meses del año.



Numerosos grupos de turistas se congregan cada hora delante de la torre del reloj para escuchar su carrillón y ver el desfile de figuras. Una buena idea es acudir al menos diez minutos antes de las horas punta para poder coger un buen sitio para ver el espectáculo.

Otro de los monumentos que no podemos perdernos en esta zona de la ciudad es la Torre de la Pólvora: la reconoceréis enseguida por su fachada ennegrecida y sus formas góticas, que la han convertido en otro de los símbolos de la ciudad.


En la época medieval, Praga era una ciudad fortificada como otras tantas, con una muralla con varias puertas que recorría su perímetro para así poder defenderse de posibles ataques. La Torre de la Pólvora es una de las trece puertas que daban acceso a la ciudad: fue construida en el siglo XV bajo el mandato de Ladislao II. Durante el siglo XVII, la torre se utilizó para almacenar pólvora, y de ahí su nombre actual. Una de las actividades más bonitas que se pueden hacer en Praga es subir y contemplar desde una posición privilegiada por qué es conocida como “la ciudad de las cien torres”.

Para salir del casco histórico podemos hacerlo a través del Puente de Carlos, el monumento más importante de toda la ciudad. Este puente del siglo XIV, de 500 metros de largo y 10 de ancho, cruza el río Moldova para unir la Ciudad Vieja con el barrio de Malá Strana. Las treinta estatuas que flanquean el puente son de estilo barroco (son copias: las originales se encuentran en el Museo Nacional de Praga y en Vyšehrad) y se suele pedir un deseo apoyando la mano izquierda sobre la de San Juan Nepomuceno, que fue arrojado al río desde ese punto.

El barrio de Malá Strana

Malá Strana o la Ciudad Pequeña es otro de los distritos históricos de Praga: une el casco histórico de la ciudad con la zona del castillo. Lo más interesante de esta zona es perderse a través de sus calles, ya que el estado de conservación de la zona es excelente: nos parecerá realmente haber viajado al pasado.


En nuestro camino al castillo atravesando Malá Strana no podemos dejar de entrar en la iglesia de San Nicolás, una joya del barroco radical de Bohemia. De su interior, riquísimo en plasticidad y en decoración, destacamos también el enorme órgano, en el que Mozart tocó varias veces durante su estancia en Praga.

La zona de Hradčany o distrito del Castillo


Si visitamos Praga en dos días, deberíamos reservar uno exclusivamente para esta zona de la ciudad, la más antigua de todas. El castillo fue construido en el siglo XIII y es considerado la mayor fortaleza medieval del mundo. Alberga en su interior una verdadera ciudad en la que podemos encontrar la catedral de San Vito, de estilo gótico, la más antigua de Europa Central. En ella se realizaban las coronaciones de los reyes de Bohemia, y en ella están enterrados obispos, arzobispos y algunos reyes.

Dentro del conjunto del castillo encontramos un lugar singular: el callejón del oro. En esta pequeña y estrecha calle, poblada por casas de llamativos colores, vivía el gremio de orfebres durante el siglo XVII. No dejéis de visitar la casa número 22, en la que vivió Franz Kafka. Las pequeñas casitas, que en el siglo XIX fueron ocupadas por los delincuentes de Praga, se han reconvertido ahora en curiosas tiendecillas donde podemos encontrar desde marionetas hasta armaduras medievales.


Dos lugares importantes a visitar en esta zona son el Loreto y el monasterio de Strahov. El Loreto es uno de los lugares de peregrinación más importantes de la República Checa, donde podemos ver una réplica de la casa de la Virgen María y un impresionante tesoro que contiene el Diamond Monstrance o “Sol de Praga”, una impresionante custodia con más de 6000 diamantes incrustados. En el monasterio de Strahov podemos visitar su impresionante biblioteca.

La ruta de las sinagogas en la zona Josefov o barrio judío

Una de las visitas más impresionantes que se pueden realizar en Praga es la de la ruta de las seis sinagogas: guardad dos horas para realizar esta ruta, donde podréis conocer parte de la historia de la ciudad.


En la ruta de las sinagogas se visitan seis de los templos más importantes de la historia de Praga y también el cementerio judío. En todas ellas hay colecciones de objetos y textos judíos o relacionados con el judaísmo. Sin duda alguna, la que causa mayor impresión de todas es la sinagoga Pinkas, situada a la entrada del cementerio: en sus paredes blancas podemos ver escritos con tinta negra y roja los nombres de los 77.297 judíos checoslovacos que murieron durante el dominio nazi. Praga cuenta además con la sinagoga más antigua de Europa: la sinagoga Vieja-Nueva, fundada en 1270.

¿Cómo moverse en Praga?


Praga es una ciudad en la que es muy fácil moverse gracias a que tiene un transporte público de muy buena calidad. Por un lado tenemos el metro, que puede quedarse un poco escaso ya que solo cuenta con tres líneas. Pero puede complementarse con el uso del tranvía o del autobús, ya que ambos funcionan las veinticuatro horas del día.

Si prevéis que os vais a mover mucho a través de la ciudad, lo mejor es comprar un abono diario: con este ticket, que cuesta cuatro euros, podemos movernos por la ciudad en todos los medios de transporte público.

Estos son los puntos más importantes de la ciudad: si disponéis de poco tiempo durante vuestra visita, aseguraos de que no os perdéis ninguno de ellos.

Imágenes | Patrick-Emil Zörner | Maros M r a z | Hans Peter Schaefer | Massimo Catarinella | Jorge Valenzuela A | Andreas Praefcke
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