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¿Debería prestar mis apuntes a otros universitarios?

¿Debería prestar mis apuntes a otros universitarios?

Los entornos digitales no solo permiten el contacto “más cercano”, sino que también nos ayudan a acceder a más recursos, a los que nunca antes tuvimos acceso, que normalmente cuelgan terceros para que se pueda beneficiar la sociedad en general. Y si hablamos de apuntes, con más razón.

Existen muchas alternativas que nos permiten acceder conseguir esos apuntes y temario que antes se lograban con la ayuda del compañero de turno. Pero, ¿esto no va en contra del mundo competitivo al que nos tienen acostumbrados?

¿Aprender con tus recursos o con los de otros?

Hace algo más de un año investigadores de la Universidad de Princeton demostraron que tomar apuntes con un ordenador es peor que hacerlo a mano. De hecho, los resultados indicaban que aquellos que tomaron notas manuscritas obtuvieron mejores resultados en las pruebas posteriores. Por tanto, si los apuntes son prestados, el resultado ya se puede suponer.

Los apuntes tomados por un estudiante mientras atiende en clase son mejores que cualquier material que se obtenga, las conexiones se realizan a través de un material trabajado por él mismo

En la misma línea, las notas manuscritas por un estudiante mientras atiende en clase son mejores que cualquier material que se obtenga, bien con antelación o bien con posterioridad, puesto que las conexiones se realizan a través de un material trabajado por el propio alumno. Por tanto, los apuntes propios son clave. Lo dice este estudio de la Universidad de Harvard. Algo que ratifica este otro estudio sobre Note-Taking With Computers, que establece que las conexiones que se realizan por parte de quien toma las notas no serán las mismas que las que obtenga aquel que no es el autor de las mismas.

Pero ¿qué ocurre cuando no tenemos más remedio que recurrir a apuntes de terceros? Oliver Guillén, profesor de Secundaria, lo tiene claro: “cuando imparto clase a mis alumnos en el turno de tarde, los que trabajan no tienen más remedio que hacerse con los apuntes o bien de los que sí vienen a clase y de lo que encuentran en internet. Y sí, cuesta más sacarse la asignatura, pero no es imposible”.

¿Conviene compartir?

La estudiante de periodismo Ana González tiene una respuesta clara a esta pregunta: “¿De qué sirve negarle los apuntes de clase a tu compañero, cuando no sabes que quizás mañana, o en un futuro necesitarás de esa persona para algún proyecto que surja?”. Por lo tanto, su postura es contundente: conviene compartir.

La información ya no es exclusiva, como comenta González: “En un entorno digital como el actual, conviene hacerle el camino más fácil al compañero, pues de todas formas la información que guardas con cierto recelo, seguramente esté accesible en cualquier otra plataforma”.

Por ello, y en este sentido, lo importante es hablar de productividad: “es más productivo que tus apuntes lo lean terceros, de manera que si hay algo que no se entiende, puedas darte cuenta de que la forma de expresarlo quizás no ha sido la correcta”.

La máxima en la teoría de la negociación, según las principales escuelas de negocio, es que la opción «ganas tú-gano yo» (win to win) es mejor que la opción «gano sólo yo».

¿Se puede ganar un dinero extra por tus apuntes?

La respuesta es clara: sí, se puede. La tendencia viene sobre todo de universidades de EE.UU., donde la compraventa de apuntes se está volviendo de lo más habitual. Nuevas plataformas como Luvo, una página creada hace dos años por un chico de 27 años, ya cuentan con más de 100.000 estudiantes registrados.

El creado de Luvo ganó hasta 1.000 dólares vendiendo apuntes de una asignatura de estadística

Su creador se convenció de que la idea era buena tras haber conseguido ganar hasta 1.000 dólares vendiendo apuntes de una asignatura de estadística. No es la única. También hay espacios como Unybook, en el que los universitarios pueden colgar sus apuntes y recibir dinero a cambio. Si bien no hay datos fiables en relación de cuánto se gana, cuántos usan este tipo de herramientas, etc., sí podemos hablar de casos en España.

Está el caso de Wuolah, una web que 'compra' apuntes de calidad a alumnos y luego los ofrece gratis. En concreto se paga a la persona que toma notas en clase, entre 5 o 10 céntimos por cada descarga que realizan los receptores. Se financian a través de publicidad y, los últimos datos, concretamente del 2015, nos indicaban que ya lo utilizan unos estudiantes 30.000 sevillanos. Una vez abierta la veda, ¿será la tendencia en los próximos años?

Profesor por un día para ayudar a los compañeros

Esta fórmula más “capitalista”, como la de la compraventa de apuntes, viene complementada con otras como Sharing Academy o Tutellus en los que ofrecen clases particulares o suben sus propios tutoriales con técnicas para aprobar asignaturas conocidas como “hueso”.

En el caso de Sharing Academy ya contaban en septiembre del pasado año con más de 2.000 usuarios registrados de 37 universidades españolas. Y de ellos 500 ofrecen clases de 307 grados de forma presencial o a través de Skype o Hangouts, herramientas para comunicarse a través de videoconferencia o chat. De hecho ya tienen más de 1.200 clases publicadas y el precio por hora lo establece el que hace de profesor, la media ronda los 12 euros.

Por su parte, Tutellus nace hace 3 años y actualmente cuenta con más de medio millón de clientes en 163 países y dispone de alrededor de 25.000 videocursos relacionados con temáticas universitarias. Unos 500 profesores ofrecen píldoras de asignaturas como cálculo diferencial o cursos punteros como el de diseño de videojuegos. "Nosotros nos encargamos de escoger a los perfiles que pueden ejercer de tutor en función de su formación y experiencia", señala Miguel Caballero, cofundador de la startup. El precio lo pone el docente, que recauda el 70%. La empresa se queda con el otro 30%. Pero hay muchos otros recursos. ¿Repasamos los más interesantes?

Apuntes gratis para compartir entre todos

En pleno siglo XXI, si de algo no escaseamos es de información —quizá en exceso. Contamos con cientos de recursos que, en ocasiones, nos lleva más tiempo filtrarlos antes de obtener lo que deseamos. Para evitar entrar en “telarañas” innecesarias, hemos extraído los principales recursos que seguramente cualquier estudiante español experto en la materia te recomendaría.

Desde hace años, páginas como El Rincón del Vago se han convertido en un recurso clásico (quizás hasta prehistórico, según a quien se le pregunte) que nos permite compartir apuntes con terceros o poder descargar aquello que han hecho otros y necesitamos para ponernos al día.

También encontramos Wikiteka, que no deja de ser una completa base de datos de referencia para estudiantes y profesores, donde encontrar y compartir apuntes, resúmenes, trabajos y exámenes de Secundaria, Bachiller, Universidad y Selectividad. O Patatabrava, que más que un portal, estamos ante una red social donde se puede ver apuntes de carreras universitarias, cursos de formación y ofertas de empleo. Hay muchas otras, sin duda, y cada día están surgiendo nuevas.

Todos estos casos ponen de manifiesto que, aunque la competencia exista, los entornos digitales han permitido que la palabra compartir se imponga sobre la de competir. En cualquier caso, competir no es ni bueno ni malo. Simplemente hay que saber educar en la competitividad, desde la perspectiva de alcanzar diferentes competencias, con el fin de lograr un objetivo, lo cual aporta valores positivos a la persona, de la mejora continua.

Imágenes | BartekSzewczyk

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