Información

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrar a los usuarios publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si se continúa navegando, consideramos que se acepta su uso. Es posible cambiar la configuración u obtener más información aquí.

La generación de mujeres universitarias que terminaron la carrera por primera vez en su familia

La generación de mujeres universitarias que terminaron la carrera por primera vez en su familia

Según el Informe Anual sobre Educación en España publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), las mujeres siguen ganando en número en los campus universitarios: 56% de matriculadas frente al 54% de matriculados; también en la tasa de éxito, que se inclina a favor de ellas.

Pero aún quedan hitos por alcanzar; aún hay carreras que conservan una tradición más masculina y se siguen asociando a ellos: las técnicas como Arquitectura y las Ingenierías o las deportivas como INEF. Las razones: mayoritariamente, estereotipos acerca de la educación que se resisten a desaparecer de la sociedad.

Antes del Real Decreto del 8 de marzo de 1910 el acceso de la mujer a la Universidad ni estaba normalizado ni legislado

La presencia de la mujer en la Universidad se asume por la comunidad de estudiantes como algo natural, una realidad incuestionable. Ningún chico se para a pensar qué hacen allí todas esas chicas. Ni ellas tienen dudas al acabar la educación secundaria, si quieren seguir sus estudios: sólo tienen que elegir carrera, matricularse e ir a clase. Lo normal, ¿no?

Pues sólo hace 106 años -un suspiro en la historia de la Universidad como institución educativa- que esto es posible. Antes del Real Decreto del 8 de marzo de 1910 el acceso de la mujer a la Universidad ni estaba normalizado ni legislado; las pocas mujeres que pudieron estudiar no lo hicieron en igualdad de condiciones, ni sin antes tener que enfrentarse a toda una ‘gimkana’ burocrática.

Las mujeres que despejaron el camino y las leyes que allanaron el terreno

Imagina, si eres estudiante de Arquitectura o de una carrera en la que estás rodeada mayoritariamente de chicos y alguien te pregunta: “¿Es difícil para una chica estudiar Arquitectura?” “¿Qué salida le ve a la carrera para una mujer?”. De salida ni siquiera le encontrarías sentido a una pregunta así. Y puede que además te ofendieras, como es natural.

Hace 40 años otra estudiante se enfrentaba a ella en este reportaje del NODO. Y la capeaba como podía. Es decir, 60 años después de que se les autorizara formalmente a estudiar en igualdad de condiciones y a pelear por algo más que un papel, sino por una profesión, aún se cuestionaba su presencia allí y se vivía con cierta “curiosidad”.

Maria Elena Maseras y Dolors Aleu fueron las primeras licenciadas en medicina gracias a permisos especiales del Rey

Imagina, pues, cómo se las tuvo que ingeniar Concepción Arenal para asistir a clases de Derecho en 1841. Ingenio tuvo, desde luego, disfrazándose de hombre, para colarse como oyente. Maria Elena Maseras y Dolors Aleu fueron las primeras licenciadas en medicina gracias a permisos especiales del Rey Amadeo de Saboya y respaldadas por su condición de burguesas.

Pero aún tuvieron que seguir luchando para poder presentarse a los exámenes finales o que su título sirviera para algo. El primer éxito fue conseguir que el Rey emitiera la Real Orden del 11 de junio de 1888 que les permitía estudiar “como alumnas de enseñanza privada”, tras presentar una solicitud y sólo si finalmente se les daba permiso, ocupando un sitio especial en la clase y acudiendo acompañadas de un hombre. Pero seguían sin poder ejercer después. Se les permitía “culturizarse”, pero poco más.

El Real Decreto de 1910 abrió las puertas de par en par (al menos en cuanto al ámbito legal), derogando todas las leyes anteriores para resolver “una injusticia tan evidente” y con el espíritu de apoyar a la mujer “en su desenvolvimiento intelectual” y en su “lucha por la vida” y estableciendo que “la posesión de los diversos títulos académicos habilitará a la mujer para el ejercicio de cuantas profesiones tengan relación con el Ministerio de Instrucción Pública”.

La dimensión política

Entre las primeras universitarias españolas -esas pioneras como Concepción Arenal- y la generación de mujeres que ahora cuentan entre 25 y 34 años hay una especie de espacio en blanco o de involución. Hemos perdido a casi toda una generación de posibles universitarias porque, durante un largo período de tiempo, ese espacio entre la familia y la educación y la realización laboral, llamado conciliación familiar, en el que la mujer puede desempeñar otros papeles, además del de madre y esposa, ni siquiera tenía cabida en la sociedad; o al menos como algo habitual.

Así, dice la OECD: "La movilidad ascendente a la Educación Terciaria ha sido especialmente importante en las mujeres españolas entre 25 y 34 años. Aproximadamente un tercio finalizó la Educación Terciaria aunque sus padres no lo habían hecho".

La conciliación no se daba porque no había nada que conciliar. Mientras durante la Segunda República se vivió un momento aperturista, con grandes cambios en el sistema educativo gracias en gran medida a la labor de “Las maestras de la República” e importantes conquistas sociales para la mujer, el franquismo detuvo en seco su carrera profesional. Desde el Partido y especialmente desde la Sección Femenina se promovía un único rol posible: el de ama de casa, madre y procuradora del bienestar de su marido.

“Según las premisas contenidas en el discurso hegemónico del franquismo la mujer habría sido hecha, toda ella, en función de la maternidad”. Jordi Roca

Jordi Roca, doctor en Antropología y profesor de la Universidad de Barcelona, estudia a fondo esta etapa oscura de la realización de la mujer en su artículo: “Los (no) lugares de la mujer durante el franquismo”, y afirma: “según las premisas contenidas en el discurso hegemónico del franquismo la mujer habría sido hecha, toda ella, en función de la maternidad, de ahí que deba obtener su principal protagonismo en el ámbito reproductivo, tanto en su vertiente biológica como social. De hecho, el trabajo doméstico incluirá todas las tareas agrupadas bajo el concepto de reproducción social, concretándose en tres grandes ejes: los hijos, el marido y la casa”.

No le falta razón al Dr. Roca, si revisamos algunos de los “ideales” de la organización que pueden leerse en “Escritos, Circulares, Discursos” de Pilar Primo de Rivera: “Hay que volver a poner al hombre los pies sobre la tierra. Y para la mujer la tierra es la familia. Por eso, además de darles a las afiliadas la mística que las eleva, tenemos que apegarlas con nuestras enseñanzas a la labor diaria, al hijo, a la cocina, al ajuar, a la huerta, tenemos que conseguir que encuentre allí la mujer toda su vida y el hombre todo su descanso”.

Muchas mujeres se “apegaron” a este papel porque era lo “socialmente convenido” o abandonaron los estudios y sus sueños para cumplir con él: es difícil estudiar o trabajar si tienes que tener la cena lista, la casa limpia y los niños relucientes para cuando llegue tu marido.

Y así se imponía desde el Régimen, como en estas palabras del fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera,  que Mª Ángeles Moraga García recoge en “Notas sobre la situación jurídica de la mujer en el Franquismo”: “Tampoco somos feministas. No entendemos que la manera de respetar a la mujer consista en sustraerla a su magnífico destino y entregarla a funciones varoniles…”.

La dimensión social

Manifestación de mujeres en Zaragoza (1978)

Este sentido de “anulación” también se ha alimentado desde otros ámbitos, como el jurídico: ante la ley, las mujeres requerían la misma protección que los menores de edad y los incapaces. No fue hasta 1931 cuando se estableció la igualdad jurídica.

Podemos encontrar también en el artículo de Mª Ángeles Moraga referencias a otros derechos para la mujer recogidos en la Constitución de la Segunda República como el “legítimo derecho a ejercer una profesión (...) A consecuencia de dicho reconocimiento constitucional, se permitió a las mujeres acceder a empleos que hasta entonces tenía vedados, tales como notarías y registros de la propiedad (...) cuerpo diplomático y secretarios municipales (...) o Procurador de los Tribunales”.

También había mujeres dispuestas a “romper las normas” durante el Franquismo y a buscar más vida fuera de casa 

Pero, como ocurrió a finales del siglo XIX, también había mujeres dispuestas a “romper las normas” durante el Franquismo y a buscar más vida fuera de casa. Entendían que había otras formas de realizarse y otros escenarios posibles. Ya en el reportaje del NODO podemos escuchar testimonios de chicas que conectan con la idea del feminismo y la lucha por la igualdad: “el destino fundamental de la mujer es aquel en el que la mujer se realiza completamente, ya sea en el matrimonio o en cualquier otro destino”.

Superada esta época y con la transición y el reconocimiento de la igualdad en la Constitución de 1978 es el turno de otras mujeres para hacer historia y cambiar, de nuevo, las reglas del juego. Conquistada la universidad, faltaba llegar hasta donde sólo habían llegado los hombres: así, aunque con bastante retraso, la sociedad da la bienvenida a la primera Decana de una Universidad (1977), la primera jueza (1978), la primera académica de la lengua en tres siglos desde su creación (1979) o a la primera rectora (1982).

Sólo 10 mujeres en la historia de la Universidad en España han conseguido convertirse en rectoras

En algunos ámbitos se ha dado la vuelta a la tortilla (ya hay más juezas, aunque por poco, que jueces) y en otros sigue habiendo una enorme desproporción. Hay más mujeres estudiando en la Universidad pero no dirigiéndola: sólo hay un 10% de rectoras y un 15% catedráticas. Y sólo 10 mujeres en la historia de la Universidad en España han conseguido convertirse en rectoras, hasta el momento.

Las universitarias y las carreras técnicas

Pink Cloud 2015 (Milán)

Las primeras universitarias se dedicaron especialmente a las carreras de letras, como Filosofía o Magisterio o a prepararse para ejercer la Medicina desde esas esferas más “femeninas” (enfermeras, comadronas, etc.). La tendencia a alejarse de las carreras técnicas se ha mantenido, aquí y en todo el mundo.

Pesa la tradición y los prejuicios que relacionan profesiones como la Ingeniería con los hombres. “La poca presencia de mujeres en ingeniería no obedece a una elección personal y libre sino social y condicionada por la cultura y el ambiente”, afirma la científica y miembro de AMIT, María Villaroya. A juzgar por todas las anécdotas que relatan en este reportaje un grupo de diez ingenieras españolas, nunca lo han tenido fácil.

Nos lo confirma Rosa María Durango Simón, responsable del Área de Empleo y Formación de la Federación de Mujeres Progresistas: “Siguen existiendo estudios preferentemente femeninos y otros sin embargo con un número de mujeres significativamente inferior. Aquí es donde tenemos que trabajar, en que las “elecciones” en el ámbito educativo no reproduzcan estereotipos sexistas”.

En este sentido, la educación pasa por no sesgar las opciones, “que los niños y niñas tengan un abanico de posibilidades solo en función de sus competencias, actitudes, aptitudes e intereses para evitar en el futuro lo que denominamos sectores profesionales feminizados, que son los que tienen condiciones laborales más precarias y menor reconocimiento social”, continúa Rosa María.

La clave es fomentar la idea de que las mujeres tienen las mismas capacidades para la ciencia que los hombres

Desde asociaciones como Women in Technology (que pertenece al grupo de asociados de Microsoft) encuentran que la clave es fomentar la idea de que las mujeres tienen las mismas capacidades para la ciencia que los hombres. En Microsoft saben que hay que reeducar a toda una generación de chicas para que destierren complejos de inferioridad. Lo hacen con iniciativas como Pink Cloud, un encuentro anual de jóvenes organizado para promover una nueva conquista de las mujeres en el Campus: aumentar su presencia en las carreras tecnológicas y científicas. ¿La mayor motivación? Que son sectores con una gran demanda de empleo y esta tendencia seguirá al alza.

En España, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad organiza las jornadas Girl’s Day en campus de toda España para estudiantes de secundaria que aún tienen que tomar una decisión y apoyados por el testimonio de grandes ingenieras; para que tengan más información (y menos prejuicios) a la hora de elegir carrera.

El hito de ésta y las futuras generaciones de mujeres: romper el techo de cristal

Hace sólo seis años se celebraba en España el centenario de la incorporación de la mujer al campus en condiciones de igualdad. Pero en el terreno laboral sigue habiendo desequilibrios. Sólo 3 de cada 100 puestos de dirección ejecutiva de las principales empresas del mundo están ocupados por mujeres, como cuenta Lorenzo Milá en este reportaje de ‘Informe Semanal’ sobre mujeres pioneras que han roto el famoso “techo de cristal”.

Puede que no lo hayas oído con esos términos, pero seguro que eres consciente del fenómeno: ocurre cuando una mujer quiere llegar a lo más alto de su carrera profesional. Se encuentra con un techo que se lo impide, pero es invisible, porque aparentemente la ley ya ha cubierto cualquier tipo de desigualdad, especialmente desde que las empresas del IBEX están obligadas por ley a contar con un 40% de mujeres en los consejos de administración. Alcanzar la cima sería conseguir estas cuotas en las directivas. Este curioso experimento de la revista Elle hace más visible el verdadero problema:

La brecha salarial es una realidad tan visible como la de este vídeo. Ocupando el mismo puesto, puede haber una diferencia de más del 19% entre el sueldo de un hombre y el de una mujer. Y la estructura del trabajo obliga a las mujeres a tener que elegir entre el desarrollo profesional o el personal.

Para la Federación de Mujeres progresistas, lo más desalentador no es cobrar menos, “es ver cómo tus compañeros de estudios encuentran antes trabajo y con mejores condiciones. Y esa es en la línea en la que tenemos que trabajar intensamente”. Además de cobrar menos, en la mayoría de los casos pierden parte del sueldo para poder conciliar.

"La igualdad en España, pese a los avances, es una asignatura pendiente. No estamos en condiciones de desaprovechar el talento femenino, no creo que esto beneficie en nada al desarrollo de nuestro país". Rosa María Durango 

Horarios flexibles y racionales, nuevas fórmulas como el teletrabajo o normalizar en las empresas el uso de herramientas como Skype ayudarían a las mujeres a tener opciones, en lugar de perpetuar el rol de “cuidadora”, que, según Rosa María Durango, aún se le asigna: “los cuidados son aún una responsabilidad de las mujeres, lo que hace que sus carreras profesionales sean más intermitentes, renuncien a puestos de mayor responsabilidad, tengan contratos a tiempo parcial, con lo que supone de merma en sus ingresos económicos. En definitiva, estemos en una posición de desventaja en el acceso y promoción en el mercado laboral”.

Eva Levy, que se dedica a captar talento femenino para la empresa de Excellence Search & Selection anticipa cómo será la realidad del trabajo en el futuro: “la empresa del futuro será la que busque el talento y el talento ya va a ser un producto global. No tiene género”.

Para presidenta de la Federación de Mujeres Progresistas esta también es la clave : “procesos de selección no sexistas, sistemas de promoción igualitarios, medidas de conciliación, o mejor, de corresponsabilidad… Queda mucho trabajo porque en España los Planes de Igualdad no son obligatorios en las PYMES. En cualquier caso, la igualdad, pese a los avances, es una asignatura pendiente. No estamos en condiciones de desaprovechar el talento femenino, no creo que esto beneficie en nada al desarrollo de nuestro país”.

Cuando se asuma eso, a todos los niveles de la sociedad, se habrá logrado el verdadero objetivo de igualdad de oportunidades que perseguía aquel Real Decreto de 1910. Es el turno de una nueva generación de mujeres para conquistar nuevas metas.

Fotos | Igualate.org, RTVE.es, Tabla datos Scielo.org, Pixabay, Asociación Memoria Histórica por el Partido del Trabajo en EspañaMicrosoft News

También te
recomendamos
Estudiar
Blue BBVA te lleva a TEDxMadrid para que descubras qué hay detrás de una metamorfosis Cuéntame más
Estudiar
¿Piso compartido o colegio mayor? Cuéntame más
Hazte Cliente Acceder