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Qué no debes hacer en otros países si no quieres faltarles al respeto

Qué no debes hacer en otros países si no quieres faltarles al respeto

“Allá donde fueres…”. Ya sabes cómo sigue. Pero queremos actualizar el refrán, porque pensamos que es mejor saberlo antes de que fueres y así ahorrarte unas disculpas en un idioma que ni siquiera conoces.

Sobre todo cuando hablamos de matices tan sutiles como el volumen de tu voz al llamar a un camarero en Nueva York, por ejemplo. Teniendo en cuenta lo gritones que somos los españoles, en el primer bar que entremos ofenderemos a uno. O qué perímetro de seguridad has de dejar alrededor de un alemán cuando te lo presentan.

La propina de la discordia

En EEUU -muy especialmente en NY- la propina es tácitamente obligatoria: entre el 15 y el 20% de la cuenta es lo habitual. Puede que esté ya incluida o puede que tengas que incluirla tú. Pero es impensable que no la pagues. Debe ser por eso que en las series jamás vemos a nadie esperar por el cambio...

Sin embargo, en Japón consideran una ofensa que la des; al menos expresamente. Para hacerlo todo más diplomático, ya va incluida en el montante y no has de preocuparte por cuántos yenes es lo educado. Lo cierto es que es uno de los temas que más varía de un país a otro, con connotaciones muy extremas. En Paraguay, por ejemplo, podrían pensar que intentas sobornar a alguien. Si planeas viajar mucho y necesitas tener claro el tema, en Traveler han elaborado una guía al uso, que te será muy útil.

Este es mi espacio, este es tu espacio

Cuando alguien no lo respeta decimos que se toma “demasiadas confianzas”: nos referimos a esa persona que te toca el brazo para hablarte y te llama “mari” (“carinyet” si vives en valencia) pero no te conoce de nada. En países como Alemania, por ejemplo, esto es impensable. Si te presentan a un alemán, limítate a darle la mano. Tampoco pases de ahí con un japonés.

Hay un tópico muy extendido sobre la frialdad del carácter de los países del norte frente a la calidez del sur. Como todos los tópicos, tiene su doble lectura. Podría decirse que es más educado no invadir el espacio vital de alguien que no conoces tocándole sin venir a cuento.

Karlfried Knapp, lingüista alemán (Karlfried Knapp, Annelie Knapp-Potthoff, “Interkulturelle Kommunication”) nos separó en dos: los que pertenecemos a culturas de contacto (árabes, Europa del sur y Latinoamérica) y los que no. Norte y sur. Otros dirán que tiene que ver con el clima.

No me mires que no te sonrío

A los japoneses tampoco les parece educado mirar directamente a los ojos. No sabemos cómo ligarán, pero allí está mal visto lo de clavar la pupila en la pupila de alguien, ni aunque sea en plan romántico. De nuevo, esto es interpretado como timidez. Sin embargo, ellos expresan la timidez sonriendo, como se recoge en el estudio “Intercultural Communication: A Discourse Approach” (Ron Scollon, Suzanne Wong Scollon). De hecho, es su forma de afrontar una situación en la que sienten vergüenza.

Otra sonrisa mal entendida -o la ausencia de ella- es la rusa. Se dice que en Rusia no te devuelven nunca la sonrisa si no te conocen. Pero no es tan simple, a juzgar por este decálogo de la sonrisa que Iósif Sternin, jefe de Departamento de Lingüística General y de Estilística de la Universidad Estatal de Vorónez publicó en un medio ruso.

“Los coreanos se miran mucho a los ojos porque opinan que los ojos no pueden mentir”. Flora Davis

Esa cultura de contacto de la que hablaba Knapp es la misma que nos lleva a mirar a los ojos a nosotros, mediterráneos, al que nos habla; e, incluso, a considerar una falta de educación que alguien no lo haga. No digamos ya lo de estar mirando al móvil. Somos más invasivos con nuestro lenguaje corporal y no verbal.

Los coreanos también comparten esta práctica. Según Flora Davis afirma en su libro 'La comunicación no verbal', "los coreanos se miran mucho a los ojos porque opinan que los ojos no pueden mentir".

Larry A. Samovar, profesor de Comunicación en la Universidad de San Diego reflejó la cuestión de la mirada -y otras diferencias culturales- en “Oral Communication: Speaking Across Cultures”, dejando muy claro que los “mirones” somos los mismos que ya rozamos mejilla nada más conocer a alguien: árabes, mediterráneos y latinoamericanos.

Llegar tarde está feo, pero antes de tiempo, también

Llegar tarde (el límite suele ser 15 minutos) y hacer esperar a un alemán puede ser considerado toda una grosería. Aman la puntualidad porque aman la eficacia, y la una no funciona sin la otra. Pero tampoco ven bien que te anticipes a la hora; por ejemplo, si te invitan a una fiesta en una casa. Es otra forma de invadir su espacio, si aún no están listos para compartirlo.

Los alemanes comparten esta obsesión con suizos, japoneses, americanos, holandeses y suecos. Como ves en el gráfico, aunque no es ninguna sorpresa, casi en el punto extremo estamos los españoles. Y aquí ya va a gustos: hay quien es tolerante y concede hasta media hora de rigor porque no lo encuentra ofensivo y a quien le hierve la sangre, como si ésta fuera germana, cuando le hacen esperar. Y luego están los marroquíes y su lema: “prisa mata”.

Los modales en la mesa

En ninguna mesa se puede considerar correcto quejarse de la comida cuando alguien te la ha hecho. Pero en los Países Árabes son aún más sensibles ante los desplantes en la mesa, tanto que no deberías saltarte ningún plato, aunque no te guste. Sin embargo, en China o en India, lo que les puede ofender es que dejes limpio el plato porque creen que te han dejado con hambre.

En Arabia Saudí o India el eructo significa que has quedado saciado y es una forma de halagar al anfitrión.

Los árabes tienen un protocolo bastante extenso sobre el tema. Puede que te parezca un contraste con esa “susceptibilidad” en la mesa el hecho de que coman con las manos. Pero no tiene nada que ver con la educación sino con factores culturales. Eso sí, sería ofensivo que lo hicieras con la izquierda porque es la impura. Ahora haz la prueba y ve a un restaurante de tu ciudad a hacer lo propio. O a eructar al acabar. Como ves, todo cambia.

En Arabia Saudí o India el eructo significa que has quedado saciado y es una forma de halagar al anfitrión. También lo interpreta así el cocinero chino, mucho mejor que si le regalamos la oreja con halagos tipo “esto está delicioso” o “mis felicitaciones al chef”.

Cuidado con lo que gesticulas

La fórmula de la Comunicación:

7% palabras (Lenguaje verbal)

38% tono, timbre y volumen  (Paralenguaje)

55% signos faciales y corporales (Lenguaje corporal)

Tanto se puede comunicar sin hablar que hay toda una ciencia -la Kinésica, no confundir con la Telekinesia de “Carrie”- para estudiar qué implican, desde el punto de vista expresivo y comunicativo nuestros gestos y, en general, nuestro lenguaje corporal. Según el antropólogo Chris Knight, “Está comprobado que las palabras sólo transmiten el 7% del mensaje, (…) el 93% de un mensaje se transmite mediante comunicación no verbal.”

Pero no todos son universales: en cada cultura o a veces incluso entre dos países no tan lejanos, se hacen distintas interpretaciones de un mismo gesto. Por ejemplo:

  • El signo de la victoria: a las japonesas les encanta para posar en las fotos pero si se lo haces con la palma hacia dentro delante de un inglés, un australiano o a un irlandés es como si aquí le enseñaras delicadamente el dedo corazón a alguien, y sólo ese dedo. Y no para enseñarle tu nuevo anillo.

  • Usar el índice para llamar: no es un gesto muy habitual a no ser que seas John Travolta en "Grease". Pero por si viajas a Filipinas, que sepas que allí sólo puedes hacérselo a un perro, porque llamar así a una persona está penado con la cárcel.

  • Mostrarle a alguien la palma de la mano: en cualquier país podría signficar “choca esos cinco” o que intentas parar a un taxi o saludar torpemente; para los griegos es históricamente el gesto más ofensivo. Tiene incluso un nombre (“Moutza”, en griego μούντζα) y representa la vergüenza desde los tiempos del Imperio Bizantino, cuando se practicaban paseos de expiación como el de Cersei en ‘Juego de Tronos’.

  • OK: O 'Like' en Facebook. Para nosotros, todo guay. En África, significa que eres homosexual y así lo expresas.

Quizás prefieras intentar aprenderte el vocabulario básico antes que hacerte entender por gestos. Pero por si acaso, te dejamos una guía en dos partes sobre gestos problemáticos.

Cuida tu vestimenta si vas a...

El Vaticano: no sólo si visitas la Basílica. El estricto código de vestimenta que no te permite entrar en shorts a ver la Capilla Sixtina se ha ampliado a todo el mini-Estado.

Un templo en Thailandia: allí son aún más restrictivos: manga larga y pantalón largo. Y sin zapatos. Calcetines sí valen.

Una mezquita en Estambul: las mujeres deben cubrirse la cabeza si quieren visitarla. Es una señal de respeto aplicable a las extranjeras también. Por supuesto, tampoco se permite la entrada con las piernas al aire, ni a ellos ni a ellas.

Dubai: en general. Porque pretenden aplicar a toda la ciudad la norma de  “vestir con ropa decente y modesta", en alusión a lo corto de los pantalones de algunas turistas, al parecer. Se han puesto fuertes con el tema incluso en redes sociales.

Cualquier lugar que no sea la playa, en Ibiza: no es otro pais aunque casi, porque hordas de ingleses colonizan cada verano pequeñas poblaciones como Sant Antoni, por las que caminan como si fuera la extensión de la piscina del hotel, por lo que los pageses se ven obligados a colgar carteles en comercios o a la entrada del bus recordando que no se puede acceder sin camiseta. De la discoteca no te van a echar -según cuál sea- pero nadie quiere rozar un torso sudoroso al bailar en una masa de gente. Sé considerado.

Fotos | Pixabay, Pixabay, Tabla Business Insider, Gran Palacio Real de Bangkok Vietnamitas en Madrid

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