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¿Por qué nos enganchan las series?

¿Por qué nos enganchan las series?

Las series son el nuevo cine y, como éste, un vehículo de transmisión cultural (de todo hemos aprendido con ellas). Visto así, son un “vicio” sano. Pero como muchas cosas en esta vida, depende de la dosis. Si ver series pasa de ser un hobbie para ti a tu mayor ocupación y/o preocupación, tienes un problema.

Ahora bien, situemos las cosas en su contexto: que te “obsesione” ‘Juego de Tronos’ y acabes disertando sobre el origen de Jon Snow de madrugada con tus amigos no es algo disfuncional. Se diría que es lo “normal” e incluso que lo raro es no hablar de ‘Juego de Tronos’ a todas horas cuando están en plena emisión de temporada y parece que el mundo (o sea, una parte de Internet) se paraliza con ella. El mundo está globalizado, como lo está el gusto seriéfilo.

Pero, ¿por qué? ¿Por qué hay historias que tienen tantos adeptos? ¿Qué lleva a alguien a levantarse de madrugada para vivir en directo el final de una serie (‘Lost’)? ¿Por qué los destinos de un puñado de personajes irreales nos importan tanto que llegamos a llorar su pérdida? ¿Por qué las series han trascendido de la pantalla al epicentro de las conversaciones, tanto en la red como en los bares? ¿Acaso no es ‘Valar Morghulis’ el nuevo ‘¿Estudias o trabajas’?”

Hemos hablado con psicólogos y guionistas para desentrañar los entresijos de las series y entender por qué nos sentimos tan “enganchados” -sanamente- a ellas: sus trucos, sus recursos, su manera de afectarnos y de llegar a nosotros.

Explorando la mente: no eres serieadicto, “te encantan muchisísimo” las series

Solemos hablar de serieadictos. “Soy serieadicto”, incluyes en tu descripción de Twitter a modo de confesión. Pero la Psicología se toma muy en serio la gravedad de esta palabra. Por eso, aclaremos primero que cuando utilizamos aquí el término “adicto” (a las series) hablamos de personas que siguen siendo funcionales, no estamos proyectando la idea de un “dependiente” que pueda llegar a vivir encerrado en casa en pijama, después de perder su trabajo a causa de su adicción y acabar robando para pagarse su “droga” (en este caso, la televisión por cable).

Ese tipo de escenario sólo lo pueden causar adicciones reales y el DSM (el manual de referencia entre los psiquiatras americanos) no recoge en su última edición ningún trastorno mental derivado de la adicción a las series ni se ha demostrado que éstas creen dependencia. De momento.

"Clínicamente solo entendemos como adicción las producidas por algunos tipos de sustancias y las producidas por juegos de azar". 

Javier Jiménez, psicólogo

Por tanto no se puede hablar, en términos profesionales, de adicción a las series, como nos aclara Javier Jiménez, psicólogo: “Estamos acostumbrados a usar el término 'adicción' muy a la ligera. En realidad, clínicamente solo entendemos como adicción las producidas por algunos tipos de sustancias y las producidas por juegos de azar”. También es cierto que hay quien puede llegar a mostrar cierto comportamiento “alarmante” o, al menos, inusual. 

Eh colega,

Solo queríamos asegurarnos de que todo va bien por ahí. ¿Te encuentras bien? Nos hemos dado cuenta de que has estado viendo un montón de episodios seguidos bastante rápido y estamos un poco preocupados por ti, pero mientras estés bien, por nosotros no hay problema,
te dejamos en paz. Haznos saber si necesitas algo, ¿de acuerdo? Guay.

Cuídate, tío.

El equipo Netflix

Aunque quien no se haya tragado trece episodios en modo maratón —como este usuario de Netflix— que tire la primera piedra. Nuestros psicólogos le quitan importancia a esa “adicción” en el sentido popular del término: “Ser ‘serieadicto’ no tiene nada de malo, es una afición y un modo de pasar el rato como cualquier otro. Mientras no suponga un perjuicio para la vida cotidiana o un malestar, todo bien”, nos tranquiliza Guido Corradi, psicólogo y “serieadicto” confeso: “Son como parte de mi rutina; algunas las veo mientras hago cosas, otras las veo como quien lee una obra maestra”.

La diferencia está entre darse un atracón un finde (Netflix suele obsequiarnos estrenando las temporadas completas en viernes) y llamar al trabajo diciendo que estás enfermo porque estás atrapado en tu sofá: “Aparte de las drogas y del juego, el resto de cosas del universo”, continúa Javier, “pueden llevarnos a un abuso disfuncional que impida que vivamos nuestra vida con normalidad y podamos perseguir nuestros objetivos vitales. En el caso de las series, aunque no es frecuente, quizá se podría dar este segundo caso, que es problemático, pero no es una adicción”.

“La obsesión clínica, según especifican los manuales, tiene un componente de malestar, angustia o perjuicio significativo… Por lo tanto si nos gustan las series ¡no podemos estar obsesionados con ellas!”

Guido Corradi, psicólogo

 

La diferencia entre un adicto de verdad y un “serieadicto” la marca la Psicología, en sus definiciones. Tomamos muy a la ligera términos que representan diagnósticos clínicos graves.

En otras palabras: no tenemos ni idea de lo que decimos. Guido Corradi nos ayuda a hablar bien:  “Decimos “estoy obsesionado con las series” cuando en realidad queremos decir “me encantan muchisísimo las series”. La obsesión clínica, según especifican los manuales, tiene un componente de malestar, angustia o perjuicio significativo… Por lo tanto si nos gustan las series ¡no podemos estar obsesionados con ellas!”.

Para Guido, tampoco hay adictos, hay personas que pueden “llegar a tener unas conductas perjudiciales en relación a las series, pero como podrían darse con cualquier cosa”.

Cómo las series logran engancharte

Aclarado ya lo que entendemos por enganche, ahora queremos entender cómo lo hacen. La psicología tiene algunas respuestas, la narrativa audiovisual, otras. Pero ambas coinciden en algunos aspectos, como la importancia de los personajes. A veces, la respuesta es más banal: es una cuestión de moda.

Volviendo al ejemplo del mayor ‘hype’ del momento, ahora lo raro es cuando alguien confiesa que no ve ‘Juego de Tronos’. El que aún no lo ha hecho lo acaba haciendo “por presión social”, nos dice Guido, que además ha observado el fenómeno de cerca: “En mi trabajo hemos hecho que una persona se ponga a ver Juego de Tronos para integrarse en la charla de la comida”.

Hay amistades que se han forjado en torno al visionado de la serie y puede incluso ser un medidor para el amor: si te espera más de un día para verlo juntos, es tu alma gemela. Lo contrario se considera una nueva forma de "infidelidad"

Por su parte, Javier Jiménez habla de la “necesidad de cierre” que la serie crea en el espectador y que conduce al 'binge-watching' (o sea, los maratones). El 'cliffhanger' es el más obvio, pero también ayuda el “roce” con los personajes que acaba en cariño. A cada uno le llega de una forma diferente, como ocurre al contemplar un cuadro: “Las series, como todas las obras de arte, tienen distintos niveles de lectura que conectan de forma distinta con las personas dependiendo de su ‘background’, su historia estética y su cultura general”.

Así que podríamos decir que en el caso de ciertos títulos, nos dejamos llevar por los dictados de lo ‘mainstream’ pero que en las series, como en el amor, cada uno tiene su prototipo: hay quien es propenso a los dramas, o a las comedias o a la ciencia ficción. Hay quien busca emociones fuertes y quien sólo quiere entretenerse.

Que para gustos, los colores, vaya. Pero no hay un perfil concreto de “serieadicto”: “No creo que exista un conjunto de claves que unifiquen a todas las series y que por tanto, 'activen' a un tipo concreto de personalidad”, aclara Javier.

La culpa siempre es de los guionistas

Los guionistas nos "leen": saben cómo fascinarnos. Y la narrativa audiovisual les ofrece recursos de sobra para atraparnos. Siempre, claro está, que la base -la premisa, el guión y los personajes- sea buena.

Simón Fariza, director y guionista en Terreta Films aboga por descuadrar al espectador desde el principio: “Lo principal es que la historia interese. Un grupo de personas que no se conocen de nada tienen un accidente de avión y aparecen en una isla del pacífico (‘Lost’). ¿Qué va a pasar a partir de ahí? Queremos saber más de esa historia. O un tipo en calzoncillos aparece en el desierto sosteniendo una pistola y aterrado por el sonido de una sirena policial (‘Breaking Bad’). ¡Queremos saber más!”.

Los personajes son también un “elemento reforzador”; de ellos va a depender en gran medida la curiosidad y el interés del espectador por la serie: si despiertan empatía, si los aceptamos como “amigos”, nos interesamos por sus vidas y su futuro. Simón nos da las claves: “bien dibujados, con muchas aristas (no planos), que tengan recorrido y a ser posible que el espectador se pueda identificar”.

“Una historia sencilla con un personaje bien construido puede enganchar. Las historias complejas y originales con personajes planos aburren”

Joan Alamar, realizador, guionista y actor

Joan Alamar, guionista, actor y director de la webserie ‘Cabanyal Z’, defiende la importancia de los protagonistas, por encima incluso de la trama: “Hay series que apuestan claramente por personajes ‘(House’, ‘Los Soprano’...) y otras que la historia que se construye en torno a ellos prevalece (‘The Wire’, ‘Game of Thrones’). Lo que está claro es que todas ellas necesitan buenos personajes. Una historia sencilla con un personaje bien construido puede enganchar. Las historias complejas y originales con personajes planos aburren”.

Ahora bien… ¿Qué necesita un personaje para fascinarnos? Pues ante todo, recordarnos a nosotros mismos, que podamos vernos en ellos. Aunque lleven vidas radicalmente distintas a las nuestras, que conecten con las nuestras. Así lo tiene en cuenta Simón cuando construye un personaje: “Tiene que tener verdad, tiene que estar bien escrito y parecer natural y real. Tiene que tener contradicciones y ser rico en información. Y estar interpretados por muy buenos actores: hay series que tienen actores de segunda fila y jamás nos podremos enganchar a ellos. ¿‘True detective’ sería igual de buena sin Matthew McConaughey y Woody Harrelson? Nunca lo sabremos pero apuesto a que no”.

Joan también cree que en la humanidad está la clave para provocar empatía: “Los defectos nos acercan a la realidad. Nos ayudan a identificarnos con ellos. Hacerlos más creíbles. Luke Skywalker aburre, Han Solo fascina. Los personajes deben estar muy anclados a la realidad, aunque tengan superpoderes o sean de otro planeta. Hay que dejar ver sus defectos, su sentido del humor, su ironía, sus debilidades... Los clichés existen, es cierto. Hasta en la vida real. Pero siempre hay que plantear una mezcla imposible, un detalle diferenciador”.

Trucos narrativos para engancharnos

Cliffhanger

El cliffhanger es ese ‘momento WTF’ al final del episodio, en el que un detalle importante se revela o, al contrario, se plantea una pregunta a la que no darán respuesta, como mínimo, hasta el siguiente capítulo. Es, en resumen, lo que provoca el “sólo un capítulo más” (que nunca es sólo uno). De su buen hacer depende que la serie sea más o menos adictiva. 

Aunque no lo inventó ‘Lost’, la serie de J.J. Abrams sí marcó un antes y un después por su uso (y abuso) de esta técnica con la que enganchó a tantos losties, como Joan Alamar. Aunque él, como guionista, era más consciente de su abuso: “‘Lost' usó el cliffhanger hasta las últimas consecuencias. Así como múltiples giros y apretones de tuerca en escenas de alta dosis de tensión. Tal ha sido el artificio de la serie en guión que les fue imposible resolver. Pero desde luego hemos disfrutado el camino”.

La continuidad

Es más fácil engancharse a una ficción seriada que a una procedimental. Sí, podemos encariñarnos con los personajes o engancharnos a los “métodos” de la serie a la hora de exponer cada semana un caso distinto (por ejemplo, CSI y su despliegue tecnológico). Pero lo que más fideliza al espectador es acompañar al personaje en su evolución; verle crecer, cambiar, sufrir para después redimirse.

"En las series actuales dependen de la fidelidad: el espectador tiene que ver desde el primer capítulo para entender la serie”

Simón Fariza

Simón Fariza, que nos confiesa haber sido otro de tantos adictos a ‘Lost’, reconoce en ella este mérito: “Creo que ha marcado un antes y un después más por jugársela a ser serie de continuidad que por el uso del cliffhanger. Antes, los productores no se arriesgaban con ese formato, se llevaban más las series como ‘Expediente X’, en las que puedes ver un capítulo independiente y disfrutarlo. En las series actuales dependen de la fidelidad: el espectador tiene que ver desde el primer capítulo para entender la serie”.

Y en esto Joan Alamar está completamente de acuerdo: “La ficción vive su época dorada porque permite construir tramas a largo plazo y permitir la evolución de los personajes. Las grandes producciones van cada vez más hacia la ficción seriada. Las nuevas plataformas y la interactividad en el consumo audiovisual tienden a este tipo de ficción”.

Un piloto potente

El episodio piloto es la primera (y a veces única) oportunidad que tiene la serie para deslumbrar a los ejecutivos de las cadenas y más tarde, superada esta prueba, para enganchar al espectador. Además de presentar una historia, ha de mostrar su potencial, que se revela en sus códigos, su tono y en cómo va construyendo su universo. En este sentido, los guionistas son como Sauron y el piloto, su “anillo único”:

Un Piloto para gobernarlos a todos. Un Piloto para encontrarlos,

un Piloto para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas

Por eso la mayoría pone toda la carne en el asador -nos sigue valiendo el ejemplo de ‘Lost’-, conscientes de lo difícil que es destacar en una industria tan productiva, que ofrece más de un centenar de títulos nuevos cada año. No pasaba en la época de ‘Friends’, cuyo piloto recibió horribles críticas. Sin embargo, acabó siendo la comedia de referencia (y aún lo es) por su constancia, por ese “roce que acaba en cariño” del que nos hablaba el psicólogo Javier Jiménez.

Como guionista, Simón Fariza también entiende el piloto como una oportunidad de oro para “enganchar al espectador desde el primer minuto y para eso tiene que dar mucho de sí”. Pero, ¿cómo ha de ser un piloto para que queramos ver otro capítulo más? ¿Cómo se las ingenia una serie para “engancharnos” en 21, 30, 40 o 55 minutos?

“Un buen recurso para conseguirlo es el llamado Pez fuera del agua”, nos ilustra Simón. “Consiste en poner al personaje protagonista en un espacio o situación de incomodidad. Por ejemplo House, es un médico mezquino y algo “psicópata” que tiene que estar en el hospital salvando vidas. O Tony Soprano, un mafioso que debe visitar a una psiquiatra, contándole todo lo que le preocupa. O Walter White, un profesor pusilánime que se mete en una vida de riesgo y drogas que en principio no le corresponde”.

Está claro: son las que rompen el molde las que consiguen atrapar a un espectador curtido y que tiene tanto dónde elegir. “Hay muchas técnicas narrativas a nivel estructural para enganchar. Aunque al final lo más sorprendente es romper con ellas", insiste Joan. "De todas formas cuando se pretende fidelizar un espectador, es importante tener buenos personajes con los que se pueda sentir identificado. Eso nos salvará en el largo plazo de las series”.

Recomendaciones (úsense con moderación)

Ya hemos visto cómo nuestros expertos entienden a la perfección los mecanismos de las series para atraparnos. Pero no por eso son inmunes a su poder. Por eso les hemos pedido que confiesen a qué series son o han sido “adictos”. Y algunas nos han sorprendido…

Javier Jiménez: "Me he enganchado a un montón de series.  Un montón. Pero creo que la que más tiempo he seguido al día fue 'How I Met Your Mother'. Madre mía".

Guido Corradi: "Continuamente estoy viendo series pero quizás la que más viví (pero no es mi favorita) fue ‘Breaking Bad’ porque la veía en pareja y éramos muy fans. El fin de semana que la acabamos fue una tragedia que nos dejó desolados… (Risas)".

Simón Fariza: “Hay muchas series que me han encantado, ‘Los Soprano’, ‘A dos metros bajo tierra’, ‘Friends’... Y más actuales como ‘Breaking Bad’, ‘True Detective’ o ‘Fargo’. Últimamente he visto ‘Ash versus devil’ que me ha gustado mucho. En cuanto a españolas, sigo ‘El Ministerio del tiempo’ y soy muy fan de la locura de ‘La que se avecina’".

Joan Alamar: "‘Extras’, ‘The Wire’, ‘The Office’, ‘Game of Thrones’, ‘Lost’ y por supuesto, ‘Dragon Ball’".

Fotos |Portada Pixabay, TV Addict camiseta Diseño Jean-Sebastien Deheeger para Threadless, Breaking Bad Fan Page, Fargo FX Networks

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