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¿Nos están fastidiando los móviles las manos?

¿Nos están fastidiando los móviles las manos?

¿Qué piensas si lees que el uso continuado del smartphone incrementa en un 31% las posibilidades de lesión en las manos? Es posible que estés leyendo este artículo desde el móvil. También es posible que tu respuesta sea un rotundo: «hay cosas peores».

Síndrome de Quervain, del ratón, de Blackberry, codo de tenista o espondilosis cervical (discopatía) son algunas de las patologías que se encuentran cada vez con más frecuencia en veinteañeros, acudiendo a consulta médica sin saber muy bien de dónde viene su dolencia.

Ignorando un problema cada vez más frecuente

No son pocas las enfermedades derivadas del uso inadecuado o excesivo de la tecnología: ojo seco, bursitis, artritis… Se dice que un asunto es de salud pública cuando trasciende, bien por desconocimiento, bien por su condición viral, a un gran porcentaje de la población. Ya ha sucedido con los azúcares en la dieta. Con los móviles tenemos el mismo aprieto: no lo percibimos porque tarda años en manifestarse.

no percibimos el peligro de los móviles porque tarda años en manifestarse

Este tipo de situaciones merecen programas de concienciación y determinar hasta qué punto estamos ante una situación reversible. El uso de tecnologías móviles —tablets, convertibles, smartphones— se ha multiplicado por 4 en la última década. Era obvio que iba a dejar mella, tarde o temprano, en nuestro cuerpo.

Pero cuidado, también se han difundido muchas noticias como verdaderas cuando eran simples bulos. La marca que dejan los móviles en nuestras manos es más invisible que visible.

No, no deberías estar asustado, sólo en alerta

Narraba el Dr. Maninder Shah Singh, cirujano ortopédico del Centro de Lesiones de columna vertebral en Nueva Delhi, cómo un paciente se quejaba de entumecimiento y dolor en los dedos pulgar e índice, una molestia que acabó en un diagnóstico del síndrome del túnel carpiano.

Un 15% de las consultas por tendinitis vienen derivadas por el uso de aparatos electrónicos

Un 15% de las consultas por tendinitis vienen derivadas por el uso de aparatos electrónicos. En jóvenes menores de 16 años, el problema es relativamente residual. Su elasticidad motora es mucho mayor y, por tanto, su tolerancia a un traqueteo continuo de pulgar e índice. Pero en mayores de 45 años puede condicionar un desgaste progresivo en la articulación de los dedos, incluso requerir intervención quirúrgica.

La fabricante de mobiliario y colchones Steelcase llevó a cabo en 2015 un estudio con 2000 personas a lo largo de 11 países, para determinar de dónde provenían estas lesiones. Identificaron hasta nueve posturas causantes de este tipo de patologías. Y que nos sentemos mal o bien no es cuestión de edad.

en mayores de 45 años puede condicionar un desgaste progresivo

Aunque el uso de móviles o aparatos más pesados como tablets se da en usuarios mayoritariamente jóvenes, nadie estamos exentos. Aquí entran muchos factores en juego: nuestra masa muscular, tolerancia al dolor, etcétera.

Nada de automedicarse

Vayamos a lo seguro: si llevamos sintiendo molestias desde hace tiempo, el primer peaje es visitar al médico de cabecera. Él decidirá si simplemente necesitamos un poco de reposo, aplicar hielo con una toalla, si nos conviene algún tipo de pomada antiinflamatoria —como Voltarén o Flogoprofén— o si somos caso de alguna patología reumática. En este particular se nos derivará al especialista adecuado.

Lo correcto que te recomendará cualquier fisioterapeuta será apoyar las manos, de manera que no tengas que mantener los brazos “en vilo”, o permanecer sentado recto, donde toda la espalda aproveche el respaldo de la silla, y sostener el móvil o tablet con ambas manos, a unos 15 centímetros de los ojos, y así éstos tengan mayor visión periférica y no acabemos por encorvar el cuello.

¿A qué partes del cuerpo afecta?

Nuestro bendito pulgar prensil, determinante en la evolución como especie, es el que más sufre.

el índice es el nuevo pulgar, Según los últimos sondeos médicos

Es una cuestión de física: cuando escribimos en un smartphone con el pulgar, también estamos usando la cavidad de la mano para sujetar el terminal, de manera que unos tendones ejercen contrarresistencia sobre otros. Si el peso no se equilibra acabaremos sobrecargando la zona.

Según los últimos sondeos médicos, el índice es el nuevo pulgar.

Pero aquí entran más elementos en juego porque, anatómicamente, el dedo índice está más ligado directamente a la posición del codo y, por extensión, de la zona cervical.

Cuando el dolor se extiende termina afectando a nuestra concentración, a los ciclos del sueño, la digestión

Cuando el dolor se extiende termina afectando a nuestra concentración, a los ciclos del sueño, la digestión, a cómo contrarrestamos la espalda para evitar las molestias, haciendo el problema cada vez más grande.

Este tipo de dolencias están relacionadas con el síndrome del túnel carpiano. O, lo que es lo mismo, una patología donde el nervio mediano, el cual baja del codo a la mano, queda comprimido debido a una inflamación a su paso por el túnel carpiano, una zona de ligamentos situada bajo la palma de la mano (bursa).

El resultado siempre es el mismo: calambres, entumecimiento u hormigueo en las yemas de los dedos, dolor punzante, pérdida de fuerza y una reducción gradual de movilidad, de extensión y plasticidad.

¿Tan mal usamos el móvil?

Sí, y no lo digo yo, que para eso existen normativas ISO.

Si nuestros profesores insistían en la postura para sentarse en el pupitre no era por capricho

Si nuestros profesores insistían en la postura para sentarse en el pupitre no era por capricho. Tendemos a encoger el antebrazo para contrarrestar el peso del cacharro en cuestión. Y, si notamos entumecimiento, estiramos y zarandeamos los brazos de manera violenta.

Existen decenas de tutoriales con ejercicios para llevar a cabo y fortalecer los músculo de la muñeca, pero no hay una forma infalible para tratarlos todos.

Puede ser la suma del trabajo de oficina con un ratón deficiente más el abuso del smartphone mientras paseamos —algo terrible para una espalda joven—.

Este tipo de consejos son extensibles a cualquier oficio que requiera uso intensivo de las manos, bien por coger pesos o manipular objetos con las manos. Trabajos como el de limpiador industrial o cocinero tienen fama de ser los más sufridos en este tipo de lesiones.

EL TAMAÑO de las pantallas ha condicionado la forma en la que interactuamos con ellas

La fatiga del pulgar, que también puede derivar por un síndrome del “Pulgar de mamá” —literalmente, lo que hacen los niños para sustituir su instinto por mamar— es una de las patologías más comunes. Porque, si hace un lustro usábamos esencialmente el pulgar para teclear, ahora lo desplazamos como las patas de un cangrejo por todo el display, en pantallas cada vez más grandes: el estándar actual se sitúa en 5,5 pulgadas.

En resumen: la tecnología ha sido desarrollada para hacernos la vida más fácil, no para complicarla. Descanso y reposo eventual, ser conscientes de nuestros hábitos —hay una delgada línea que separa la nomofobia de la necesidad— y cuidar nuestro cuerpo que, como decían las abuelas, sólo tenemos uno.

Algunos consejos prácticos

  • Estiramientos para el extensor de la muñeca: este ejercicio consiste en mantener el brazo estirado con la palma hacia abajo. Con la otra mano agarramos los dedos y vamos tirando hacia atrás, lentamente, hasta que las yemas de los dedos formen un ángulo recto respecto a la palma. Después invertimos los roles, cambiando de mano hasta cinco veces. De esta forma trabajamos todo el arco superior de la muñeca.
  • Estiramientos para los dedos: podemos usar una goma del pelo o una banda elástica común de oficina. Se trata de mantener los dedos cerrados y abrirlos. La goma ofrecerá resistencia pero nosotros debemos mantener los dedos separados durante unos segundos. Con 40 o 50 repeticiones será suficiente y fortaleceremos los tendones de la mano.
  • Estiramientos para el cuello: este ejercicio es muy común. Se trata de trazar círculos mirando hacia adelante, sobre nuestro centro, moviendo el cuello 5 veces hacia una dirección y 5 veces en otra. Podemos reforzar la resistencia de este ejercicio cruzándonos el brazo derecho sobre el hombro izquierdo o viceversa. Ayudará a corregir la tensión de la espalda.
  • Estiramientos para el bíceps: se trata de un sencillo ejercicio donde debemos plegar el brazo y tocar el hombro con la mano, para después estirarlo completamente, formando un ángulo de 180 grados. Tras 30 repeticiones cambiamos con el siguiente brazo. Después podemos acompañarlo masajeando ligeramente la zona superior del bíceps hasta el codo.
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