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¿Qué pasaría si te creyeras todo lo que dicen las frases motivadoras?

 
Artículo / Cultura

¿Qué pasaría si te creyeras todo lo que dicen las frases motivadoras?

Adornando tazas y agendas. Rodeadas de unicornios defecando purpurina y ‘cupcakes’, contribuyendo así a su “descrédito”. Con tipografías dignas de un poeta del Romanticismo, sobreimpresionadas sobre paisajes con cascadas o acompañando a un arlequín siniestro que sujeta una flor. Con gatitos, Snoopys o Mafaldas.

Las frases motivacionales son una lacra en tu ‘timeline’ de Facebook y tus grupos de WhatsApp. En los 90 era aún peor: alguien te mandaba un mail con una presentación en Power Point del tema, muy pro: siempre hay algún alma cándida que cree que el universo tiene un plan para él, como hay quien hace de la teoría del vaso medio lleno su religión. O quien entiende el optimismo como “exigible” en esta, una sociedad obsesionada con la felicidad.

Pero reconócelo: ni tú ni el más valiente ni el más ferviente devoto de esta “religión” motivacional es capaz de aguantar el tipo ante cualquier adversidad. Por mucho que una frase bonita pretenda hacerte creer lo contrario. A pesar de su buena intención, creerte al dedillo frases motivacionales como estas puede ser contraproducente para tu felicidad.

La felicidad no siempre está al alcance de todos

De la felicidad hemos hablado mucho. Y lo que hemos aprendido es que, además de depender de los lazos afectivos más que de cualquier otra cuestión, es algo demasiado complejo como para abrazarla únicamente haciendo caso una frase como la que ilustra este apartado y además con ese diseño que provoca desprendimiento de retina.

Ninguna sentencia, venga de quien venga, puede resumir toda la esencia de la felicidad, dándote una especie de hechizo a lo Hogwarts para conseguirla instantáneamente o abriéndote los ojos de repente.

cada uno tiene una capacidad para ser feliz y no todos cuentan con las mismas habilidades para enfrentarse con alegría a la vida

Por no hablar de lo diferentes que somos: por nuestra educación, por las condiciones de nuestras vidas o por la química de nuestro cerebro, cada uno tiene una capacidad para ser feliz y no todos cuentan con las mismas habilidades para enfrentarse con alegría a la vida.

“La felicidad es una decisión”, nos dicen. “MI felicidad sólo depende de una persona y esa persona soy yo”, insisten. Pero a veces no depende de uno mismo. No al completo.

Por ejemplo, un déficit de testosterona en los hombres puede provocar entre otros problemas, afirma este artículo, una depresión; un estado nada compatible con la toma de decisiones y menos aún la de ser feliz. La falta de serotonina (e indirectamente, la carencia de vitamina D) está relacionada también con los trastornos depresivos.

Sin olvidar, además, que no hay un concepto universal de felicidad. Para los daneses se consigue de una determinada forma. Pero si vives en Bután, esa fórmula no funciona para ti. Ni puede que funcione siempre para los de Bután. Todo el mundo tiene derecho a pasar épocas más tristes y regodearse incluso en ellas (sólo un poco). No todo es color de rosa, ni tiene por qué serlo. Y además resultaría abrumador.

Una mala época, una ruptura, un bajón anímico… También tienen su función 

Una mala época, una ruptura, un bajón anímico… También tienen su función. Actúan como una especie de lanzaderas y te ayudan a desarrollar tu capacidad de resiliencia.

Suelen ser el punto de partida para revisionar tu vida y cambiar cosas. No nos referimos sólo a cortarte el pelo: se trata de cambiar patrones de conducta que hacen que las cosas no te salgan bien o tomar decisiones para cortar de raíz con lo que te hace mal.

Sueños imposibles vendidos como tangibles

Que sí. Que hay que soñar despierto y sin ilusiones, vivir se convierte en algo tedioso. Un trámite. Pero hay que plantearse metas realistas: si tu sueño es ir a Nueva York, es plausible. Si hablamos de ser el nuevo Mark Zucherberg y petarlo con una nueva app, no es totalmente imposible, pero sí bastante improbable. En el onírico y utópico mundo de paisajes bonitos que representan las frases motivacionales, no hay sueño imposible. ¿Perdón?

Los sueños han de ser asequibles y si son baratos, mejor todavía

Los sueños han de ser asequibles y si son baratos, mejor todavía. No es sano soñar por encima de tus posibilidades. O de las posibilidades de cualquiera, cuando hablamos de sueños como ganar la lotería. Todos sabemos lo que haríamos si nos tocara, pero también que las opciones son escasas. Que tus sueños puedan cumplirse no debería depender de algo tan inusual.

Pese a que todos los días bebas café de una taza que reza “Hoy voy a conseguir todo lo que me proponga”. Sí, si eres Brad Pitt. Es la réplica gamberra de Mr. Puterful, que se dedican a parodiar a Mr. Wonderful con un toque realista. Esa es la actitud más recomendable.

Más que nada porque a no ser que seas el campeón mundial del equilibrio emocional y se te dé de miedo relativizar cuando las cosas salen mal, el no conseguir esas metas tan altas a las que has otorgado el papel de “sueños” te va a provocar una gran frustración. Y consecuentemente, un bajón emocional.

En este vídeo te explican de una forma mucho más racional el proceso: los sueños hay que trabajárselos. Partiendo de la idea de que no todos los sueños son alcanzables, claro. Pero si lo son, no se cumplirán sólo porque sueñes despierto con ellos o porque el universo entero conspire para que se realicen o porque los hayas “proyectado”. Serán la recompensa de tu esfuerzo y el fin de un largo aprendizaje emocional.

Siempre “positifffo”, nunca “negatifffo”

Es lunes. Estás en esos días. O aún arrastras el cansancio del finde. O te has despertado con el armonioso y delicado sonido de la radial de esos obreros que sólo hacen ruido de 8:00 a 9:00 y almuerzan de 9:00 a 12:00. Cuando has llegado a la estación, había huelga de Renfe. Después de desesperarte esperando has compartido un vagón lleno hasta los topes con su característico olor a humanidad.

Todo para llegar a tiempo a un examen que no sólo no has bordado, sino que has cateado —lo sabes— estrepitosamente.

¿por qué no ibas a tener derecho a pensar que hoy puede ser el peor día de tu vida?

Sin embargo, “hoy puede ser el mejor día del resto de tu vida”, “hoy va a ir todo sobre ruedas”, insisten los amantes de la filosofía Mr. Wonderful. “Mire usted, señor maravilla, voy a discrepar”, piensas. Ante semejante panorama ¿por qué no ibas a tener derecho a pensar que hoy puede ser el peor día de tu vida?

El optimismo está bien cuando no se impone por sistema, cuando nadie te exige que sonrías aunque hayas tenido un día nefasto.

Para los cachondos de Mr. Wonderfuck, si eres feliz es porque eres un ignorante de la vida…

La psicología contradice este pensamiento "buenrollero" de que todo tiene que ir bien siempre y afirma que tienes derecho a enfadarte y que ese el primer paso hacia la resolución del problema. No es un ataque de ira, es un proceso de catarsis. Tampoco vale enfadarse por cualquier nimiedad e ir por la vida con una mochila de rabia a tu espalda y soltando espuma por la boca cada vez que algo te contraría.

Si te sientes así, una pataleta no va a ser suficiente para calmar ese fuego interno. Quizás necesitas una actividad física o creativa para redirigir esa ira y canalizar tus emociones o darte al mindfulness para combatir ese estrés tan evidente...

Si no tienes pareja, mejor ni las mires

No sabemos ni por dónde empezar. Primero, no tener pareja no es sinónimo de estar solo o sola. Es inaceptable considerar que sólo una pareja puede llenar tu vida: está tu familia, tus amigos, tu vida social, tus aficiones, tu gato… Y si de verdad te sientes solo (o sola) por no estar en una relación, hazte mirar esa dependencia emocional y (suena a tópico motivacional, pero es una gran verdad) quiérete primero a ti.

la soledad también puede ser de lo más reconfortante. Tampoco necesitas a nadie para disfrutar de un libro o de un maratón de 'Narcos'

Por otra parte, la soledad también puede ser de lo más reconfortante. Tampoco necesitas a nadie para disfrutar de un libro o de un maratón de 'Narcos' (por ejemplo).

Pero lo más peligroso de esta sentencia es cómo te animan a creer que ya está ahí buscándote, que en cualquier momento te lo vas a encontrar. Cómo te consuelan a base de mantener siempre la esperanza.

¿Y si tarda cinco años más? ¿Y si has de equivocarte cinco veces más?

Vivir con el ansia de que puedes girar una esquina y encontrar a ‘The One’ tampoco es sano; y si no, mira cuánto sufre Ted Mosby en ‘Cómo conocí a vuestra madre’; cómo incluso intenta provocar la lluvia con una ridícula danza para evitar que Robin se vaya con otro. La desesperación, como el miedo, se huele y no suele atraer. Si además estás pendiente de encontrar a esa persona, tal vez tiendas a verla por todas partes y en cualquier relación que empieces.

Sé feliz cuando te apetezca serlo o sin que la idea de serlo sea algo que interrumpa el transcurso natural de las cosas en tu vida

¿La mejor actitud? Tener la mente y el corazón abiertos a la posibilidad de que el amor llegue, pero sin olvidarte de vivir tú mientras tanto.

Quizás ese sea el mejor consejo que podemos darte: persigue la felicidad a tu manera. Sé feliz cuando te apetezca serlo o sin que la idea de serlo sea algo que interrumpa el transcurso natural de las cosas en tu vida. Vive y deja vivir. El futuro es incierto, pero eso debería emocionarte, no inquietarte.

Fotos: Melroseandfairfax.blogspot.com.es, Imagenesdeamor.xyz, Pinterest, Yaves.es, Mr. Wonderfuck Fan Page, Imagenesdepaisajes.org

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