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Perseguimos la ruta española más maravillosa: en busca de estas 11 fotografías alucinantes
Perseguimos la ruta española más maravillosa: en busca de estas 11 fotografías alucinantes

Aviso a todos los fans de la Ruta 66 y, en especial, a aquellos que estén deseando hacerla, pero todavía no han conseguido ahorrar para cruzar el charco este verano: España ofrece roadtrips mucho más agradecidas que el icónico itinerario norteamericano. Wim Wenders no ha rodado nada en ellas (todavía) y, lo cierto es que es poco probable que vayáis a cruzaros con Johnny Depp y Benicio del Toro por el camino.
 
Sin embargo, lo que sí os podemos garantizar es que nuestras rutas prometen la misma sensación de libertad que tenían Thelma y Louise cuando viajaban en su Ford Thunderbird descapotable. Es más: no os va a hacer falta saber hablar inglés (en todo caso, igual hasta aprendéis algo de gallego), seguramente comáis mejor y puede que hasta estéis más fresquitos. A continuación, os hacemos una propuesta de puntos clave a visitar en vuestro próximo viaje por carretera (y, por qué no, con un plus de islas para los que no tengan ganas de conducir):


Playa de Gulpiyuri

Lo que más nos gusta de ella es que es una playa de interior, es decir, que sales una mañana a hacer trekking por la zona de Llanes, en Asturias, y cuando ya vas agotado y no puedes más, ¡sorpresa!, te la encuentras. 

El agua de Gulpiyuri es cristalina, está rodeada de verde, ostenta el título de ser la playa más pequeña del mundo (apenas llega a los 50 metros de largo) y está declarada Monumento Natural. Ah, y tiene uno de los nombres más divertidos de pronunciar.

Sanatorio de Cesuras

Porque los viajes no solo viven de paisajes, sino, más bien, de historias, en la localidad coruñesa de Cesuras, se mantiene en pie un enclave fundamental para los amantes de las emociones fuertes. Resulta prácticamente imposible no desviar la mirada cuando, atravesando el bosque del Parque do Sanatorio, nos cruzamos con las imponentes ruinas del que iba a ser uno de tantos hospitales para enfermos de tuberculosis en España.
 
Comenzó a construirse en 1927, pero las obras pararon con el estallido de la Guerra Civil y, si bien no llegó a albergar enfermos, es inevitable que un escalofrío nos recorra el cuerpo al pasar por sus fantasmagóricos pasillos.


La Muralla Roja

Se ha convertido en una de las localizaciones más fotografiadas de Instagram y no podemos obviarla. Este edificio construido por Ricardo Bofill, padre, es BELLO, con mayúsculas. Su arquitectura minimalista, enmarcada en los paisajes de la costa alicantina de Calpe, conforma una imagen digna de ver y disfrutar. El mejor momento es, además, cuando se pone el sol y la intensidad de los juegos de luces se eleva a la enésima potencia al reflejarse en sus muros azules y rosáceos.
 

Selva de Irati

Este bosque de hayas es otro must en la lista, y no solo porque tenga el honor de haber sido durante años la imagen de salvapantallas o el fondo de escritorio de multitud de usuarios melancólicos de Windows: también es el segundo hayedo mejor conservado y más extenso de Europa
 
Recorred sus caminos cubiertos por mantas de hojas (es recomendable ir en otoño) y comprobad por vosotros mismos por qué los hayedos son una de esos lugares que hay que visitar al menos una vez en la vida. Además de éste, en Navarra, también es imprescindible el de Otzarreta, en Vizcaya. 

Las Médulas del Bierzo

Nuestro pequeño Cañón del Colorado. Hablando de luces, puestas de sol y ambientes rojizos, Las Médulas de El Bierzo, en León, poseen una orografía espectacular y colosal, producida, en parte, por los trabajos realizados al explotar la zona como mina de oro durante el Imperio Romano
 
El conjunto de sus curiosas formas y la textura arcillosa de su tierra, mezcladas con el entorno natural de El Bierzo, hicieron que fueran declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997.
 

Barco fantasma de Fuerteventura

Están las playas bonitas y luego están las playas con barcos hundidos. En la de Garcey, en Fuerteventura (Las Palmas), encalló en la década de los 90 el American Star: un transatlántico de 1939 destinado a ser un hotel de lujo flotante. 
 
El buque, que apenas medía 50 metros menos de eslora que el Titanic, se quedó varado tras una fuerte tormenta cuando era remolcado hacia Tailandia. Durante años se mantuvo en pie, aunque finalmente terminó por hundirse completamente y a sus restos hoy solamente se puede acceder buceando.
 

Foto de @jarck92

La Ciudad Encantada

La Ciudad Encantada de Cuenca está a medio camino entre ser un destino frecuente de excursiones escolares y el típico sitio al que siempre has querido ir, pero nunca te acuerdas. 
 
Hace 90 millones de años, las rocas que hoy habitan este paraje ya se encontraban sumergidas bajo el mar de Tethis y fueron distintos procesos erosivos, como el karst, los que dieron lugar a sus formas sorprendentes. 
 

Setenil de las Bodegas

La ruta por los pueblos blancos de Andalucía tiene parada obligatoria en Setenil de las Bodegas: un pueblecito gaditano al que parece que se lo ha tragado la tierra, literalmente. Su mayor atractivo es la manera que tuvieron los vecinos de construir sus casas en el centro de la ciudad: incrustadas en la roca que la atraviesa. Promete sensaciones de vértigo, opresión y extrañeza.
 

Sa Calobra

En esta pequeña cala mallorquina convergen unas paredes rocosas que habrían hecho las delicias de los Niños Perdidos y un mar transparente digno de aparecer en cualquier anuncio de El Caribe. Para llegar, se puede atravesar el cañón denominado Torrent de Pareis, cuyo último extremo custodia la cala con dos altísimas e imponentes paredes. ¡No digáis que no apetece tirarse al agua desde esas rocas! (Sí, mamá, solo desde las bajitas).
 

Foto de @inmasalas

Aguarales de Valpalmas

Lo mejor de esta zona desértica de Zaragoza no son las formas de “chimeneas de hadas” que adoptan las rocas: lo más interesante es que están en constante transformación. Eso quiere decir que la próxima vez que vayas a verlas no serán iguales que la anterior, si bien siempre que las recorras es probable que te sientas como John Wayne en una peli del oeste.


  
 

Cascada del Ézaro

Acabamos nuestra ruta con uno de nuestros enclaves favoritos. La cascada de Ézaro, en el cañón del río Jallas, en Dumbría (A Coruña), es la única de Europa que desemboca en el mar. El estruendo y la fiereza de la masa de agua cayendo desde casi 100 metros de altura se antojan indescriptibles. Y, más todavía la sensación de fresquito y humedad en la cara después del calor infernal del verano. 

 

Imágenes: Wikimedia Commons, Flickr Sandy Pérez González, Flickr Eduardo Arias Rábanos, Flickr Peval, Wikimedia Commons, Flickr MorpheosFlickr RBTA2009, Wikimedia Commons, Flickr luscofusco, Flickr RBTA2009

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