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Caza las olas que todo el mundo busca con esta ruta por las playas españolas
Caza las olas que todo el mundo busca con esta ruta por las playas españolas

Llevas doce meses —quizá más— con un mismo sueño: el sonido relajante del mar, la espuma de las olas que chocan contra la arena y las rocas, el roce del sol calentando tu piel y, sobre todo, el tacto de la tabla de surf deslizándose bajo las plantas de tus pies mientras cabalgas por el océano. 

Los surferos llevan el agua salada en las venas, y alejarse de la costa es todo un ejercicio de voluntad. Pero no te preocupes: si eres de los que tienen el neopreno como segunda piel y la tabla como medio de transporte, apúntate esta selección. Nos vamos a recorrer las mejores playas españolas para cazar olas este verano.

En el Mediterráneo

Aunque no lo parezca a priori, el Mediterráneo tiene algunas de las mejores zonas para hacer surf de toda España. Lo conocemos como un mar tranquilo, tibio, la opción más típica para unas vacaciones de playa en las que poder saltar olas, tumbarnos en la arena y disfrutar de la calidez del sol prácticamente a diario. Pero la orografía hace que algunas de las provincias costeras del este tengan playas donde coger la tabla y echarse al mar sea toda una delicia.

La Costa Brava es un buen ejemplo. En los últimos años, Sitges ha visto proliferar las escuelas de surf en su territorio y buena parte de esto se debe a que las olas que azotan sus playas tienen el tamaño e intensidad perfectas para los que dan sus primeros pasos en este deporte, pero también para los que ya conocen todos sus entresijos y quieren mantenerse en forma.

Y si el verano no es tu época preferida para enfundarte el neopreno, el otoño es perfecto para coger olas en playas barcelonesas como Vilassar o Montgat. Quizá la temperatura no sea la idónea, pero nada que un buen neopreno no pueda tolerar.

Bajando un poco más por el litoral mediterráneo, llegamos hasta Cambrils. Las playas de Tarragona, largas, abiertas de pleno al mar, también tienen los ingredientes necesarios para poder practicar surf, pero sí que es cierto que hay otra modalidad, el windsurf, especialmente apreciada en esta localidad. La planicie de la costa hace que los vientos soplen con fuerza, creando así las condiciones climáticas perfectas para los deportes de vela.

Nos despedimos de Cataluña para viajar a su vecina valenciana, concretamente hasta la localidad alicantina de Campello. Sus playas tienen su propia escuela de surf y las olas que las bañan tienen poco que envidiar a las de otras zonas más agrestes.

En el Cantábrico

El mar Cantábrico es, posiblemente, el mejor escenario para los surfistas de nuestro país —con algunas excepciones que veremos más adelante—. Su fuerte oleaje y las grandes marejadas que cubren sus playas, especialmente en los meses más otoñales, hacen de esta costa un destino internacional para los amantes del deporte.

Por las playas de Zarautz ha pasado todo surfista que se precie de serlo. Largas extensiones de arena, de más de dos kilómetros de longitud, abiertas al mar en las que las corrientes son suaves y las olas no faltan. Es ideal para los que quieran aventurarse por primera vez en un mar tan lleno de carácter como es el Cantábrico.

Y si de templos del surf se trata, no podemos abandonar el País Vasco sin parar en la mítica Mundaka. Esta localidad vizcaína es considerada por muchos como uno de los mejores lugares de Europa para coger olas. Gracias a su peculiar configuración, justo en la desembocadura del río Oka, la actividad del mar resulta casi única en la costa cantábrica

Aunque no tienen la misma frecuencia que en otras playas, las olas de Mundaka alcanzan con facilidad el metro de altura, pero las fuertes corrientes las hacen aptas sólo para los surferos que ya cuentan con cierta experiencia.

Algo que no sucede en Somo (Cantabria), donde la distribución de las arenas de su playa hacen que haya distintos entornos aptos para todo tipo de surfistas. Es perfecta, especialmente, para los que buscan dar sus primeros pasos sobre la tabla, gracias al buen número de escuelas que jalonan la localidad.

Pero si te encuentras entre los que ya se han curtido a mar abierto, seguramente tu próxima parada quieras hacerla en Rodiles (Asturias). Esta playa, que nace donde muere la ría de Villaviciosa, poco tiene que envidiarle a las playas más salvajes de País Vasco. Fuertes corrientes, olas para los más experimentados y poca gente en verano —ayuda que, para llegar a ella, tengas que darte una buena caminata— son sólo algunos de los ingredientes que hacen de Rodiles el destino surfero por excelencia en el Principado.

En el Atlántico

Las dos comunidades autónomas bañadas por las aguas del Atlántico tienen varios puntos de peregrinaje obligado para los fans del surf. En Galicia, Pantín destaca como una de las localidades con más fama en lo que a oleaje se refiere. Destino de fuertes marejadas y hogar de uno de los campeonatos de surf más famosos del mundo, sus playas son ideales tanto para los más experimentados como para los tímidos principiantes.

Precisamente para estos últimos, otro de los destinos gallegos más apropiados es Razo, en A Coruña. Esta localidad cuenta con playas de más de seis kilómetros de longitud, y el oleaje es suave pero continuado; una característica muy apreciada para iniciarnos en este deporte.

Dejamos atrás Galicia y sus playas kilométricas para irnos a otro de los lugares más emblemáticos del mundo del surf no sólo a nivel nacional, sino también internacional. Justo donde se unen el Atlántico y el Mediterráneo encontramos la playa de Los Lances de Tarifa. Esta villa gaditana es una de las mecas del surf de todo el mundo, gracias a sus fuertes vientos, a sus olas de gran altura y al paisaje espectacular que supone este enclave.

Pero Tarifa no es el único punto donde disfrutar del surf en Cádiz. Las playas de Conil, concretamente la de los Bateles, bien merece una parada en nuestro recorrido surfero. Las escuelas no faltan y eso siempre es sinónimo de buen oleaje y condiciones perfectas para la práctica del surf durante prácticamente todo el año.

¿Por qué nos encanta hacer surf?

No es una cuestión de adrenalina, que también. La sensación de deslizarte con un control precario sobre tu tabla encima de unas olas impredecibles tiene que poner nuestro centro de placer del cerebro a brillar como un árbol de navidad. Sin embargo, las ventajas del surf van mucho más allá del subidón del momento.

A nivel cardiovascular, es uno de los ejercicios más completos. Ejercitamos la parte superior cuando damos brazadas para alejarnos de la orilla, y las piernas son clave para todo el proceso de equilibrio que mantenemos sobre la tabla. Tonificamos todos los músculos implicados en el ejercicio, y el mero hecho de practicarlo nos va a ayudar a dormir mejor y a controlar tanto el estrés como los pensamientos negativos.

Mejoraremos nuestro equilibrio, aumentaremos nuestra flexibilidad e incrementaremos nuestra musculatura. Y un último beneficio que, quizá, sea el mejor de todos: saber surfear es un chute de autoestima. Es un deporte complicado, que implica técnica, equilibrio, control, fuerza y, por qué no, cierta temeridad y falta de miedo al mar y a las situaciones que puedan darse en él. Si eres capaz de subirte en una tabla, coger una buena ola y remontarla, créetelo: es difícil y lo has conseguido.

Fotos | Escola Catalana de Surf, iBaNe, Campello Surf Club, surfglassy, Escuela Cántabra de Surf, Pantín Classic, Escuela Volare Tarifa, fabrizio binello (1) y (2)

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