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Si sigues diciendo que el anime son solo dibujitos te estás perdiendo auténticas joyas

Si sigues diciendo que el anime son solo dibujitos te estás perdiendo auténticas joyas

En los últimos meses, el anime japonés ha saltado a las pantallas de todo el mundo gracias a la —dudosa— adaptación que se ha hecho, de la mano de Scarlett Johansson, de ‘Ghost In The Shell’. Los fans tanto del manga como de su traducción animada se han visto en buena parte traicionados por varios de los aspectos clave de la película, desde una trama que intenta justificar que Motoko Kusanagi no tenga rasgos asiáticos —tema que generó una controversia considerable ya en la fase de producción— hasta secundarios que carecen del carisma que sí tienen sus contrapartidas dibujadas.

Pero, ¿cómo? ¿Todavía crees que el anime son dibujitos para niños?

Temáticas nada infantiles

Uno de los argumentos más manidos contra el anime es que “son sólo dibujos”. Y eso lo relacionamos directamente con que los temas que tratan, lejos de ser aptos para consumo más adulto, se quedan para esa época de bocadillo de Nutella frente al televisor al salir del cole.

Nada más lejos de la realidad.

Por tomar como ejemplo, la primera temporada de GITS, ‘Ghost In The Shell: Stand Alone Complex’, tiene como telón de fondo el espionaje industrial, los juegos políticos y la conspiración, mientras elucubra sobre la posibilidad de que algo, una especie de reminiscencia humana (ghost) habite en los cibercerebros que lleva implantados casi toda la población. Para niños, ¿eh?

Terrorismo, conflictos de refugiados o un apocalipsis futurista son sólo algunos de los temas del anime

La segunda temporada se sumerge de lleno en una trama terrorista que tiene como trasfondo el conflicto de los refugiados que acuden a Japón huyendo de los conflictos del continente. También una temática muy bien pensada para consumo infantil.

Ghost in The Shell’ es uno de tantos anime que toman temas casi universales para tratar entre las líneas de sus dibujos. ‘Neon Genesis Evangelion’ da una vuelta de tuerca más a la filosofía más compleja y radical en un mundo en el que los ángeles se han convertido en monstruos contra los que sólo puede luchar un grupo de niños en mecha creados a tal efecto. 

Relaciones personales rotas y tremendamente tóxicas, infancias destruidas al servicio del deber y un fin del mundo que deja al Apocalipsis a la altura de un juego de patio son sólo algunos de los elementos que podemos ver tanto en el anime como en las películas que lo acompañan.

La ciencia-ficción puramente dicha también tiene cabida y es, de hecho, uno de los géneros que mejor se han adaptado a este formato. ‘Ergo Proxy’ es una buena muestra. En un mundo post-apocalíptico —es ciencia-ficción, ¿qué sería sin este concepto?—, androides y humanos conviven en paz bajo el paraguas de una administración global que lo controla todo.

La acción arranca cuando se producen una serie de infecciones virales en los droides, llamados AutoReivs, que debe investigar una humana llamada Re-L. Todo esto mientras el gobierno se dedica a llevar a cabo una serie de experimentos bastante chungos sobre una forma humanoide llamada Proxy.

La ciencia-ficción y el western se dan la mano en piezas como 'Cowboy Bebop', uno de los animes más famosos y divertidos

Y qué decir de ‘Cowboy Bebop’. Posiblemente uno de los animes más míticos y que ningún fan del género puede perderse. Spike Spiegel, su protagonista, nos lleva a bordo del Bebop por todo el universo conocido mientras el existencialismo o la resignación frente a un futuro ineludible caen sobre la trama como una pluma, casi sin darte cuenta, gracias a los toques de comedia y cine negro que lo tiñen todo.

Un género este último, el del cine negro con toques de thriller psicológico, que se ha elevado a la categoría de arte en piezas como ‘Death Note’, uno de los animes con más seguidores en todo el mundo y que vio trasladado su mundo animado al del cine real, como muchos otros. Eso sí, como el orginal, nada.

Personajes complejos y llenos de matices

Con tramas como éstas, los personajes tienen que estar a la altura para soportar el peso dramático de la acción. Y muchos no sólo lo consiguen, sino que se convierten en iconos capaces de trascenderla y quedar en el recuerdo colectivo. 

Los personajes de 'Rurouni Kenshin' se enfrentan a una época histórica tumultuosa y cargada de simbolismo y conceptos como el honor o la venganza

Kenshin entra dentro de esta categoría. El protagonista de ‘Rurouni Kenshin’ lleva a sus espaldas el haber sido un reputado asesino durante la época de transición a la era Meiji, en el siglo XIX. En pleno ocaso de los samuráis, el protagonista se debate entre el peso de su pasado y una clase social milenaria que se va extinguiendo y, con ella, sus valores de lealtad y honor. 

La historia de este personaje —no la vamos a destripar— es de las que te dejan huella. Sólo basta con ver los OVAs —precuelas a modo de episodios un poco más largos— para descubrir lo sabiamente que se plasma todo un periodo histórico apasionante. Y cómo los actos que se ve obligado a cometer tienen unas consecuencias que escapan a su control.

Lain Iwakura, la protagonista de ‘Serial Experiments Lain’, es un ejemplo de cómo un género tan complejo como éste necesita de personajes que sepan soportar esa complejidad y, a la vez, continúen resultando creíbles. Lain es una adolescente socialmente aislada, tímida, retraída. 

Su mundo es un mundo mediocre, sin sobresaltos, en el que la rutina está fuertemente instaurada. Pero todo cambia cuando una compañera de clase se suicida y comienza a comunicarse con ella a través de la tecnología de su ordenador. Cómo procesa Lain ese abandono de la ‘carne mortal’ y los sucesos que acontecen después la moldean, creando distintas personalidades de gran complejidad. 

Bajo la apariencia infantil de los protagonistas de 'Evangelion' se esconden crisis personales, relaciones infructuosas, frustración y melancolía

La complejidad de cualquiera de los personajes de ‘Neon Genesis Evangelion’, que mencionábamos anteriormente, es descomunal. Desde la competitiva Asuka, incapaz de rendirse incluso cuando su cuerpo lo hace por ella, hasta el culmen del abigarramiento que es Shinji Ikari, el protagonista masculino. Atormentado por una relación paternofilial imposible, abandonado por su madre, enclaustrado en una agónica realidad de la que no puede escapar pero en la que, a la vez, encuentra significado y utilidad a su vida. El arco de Shinji es posiblemente uno de los más complejos, trabajados y llenos de matices que veremos en cualquier anime.

Mucha, mucha, mucha diversión

Aunque pueda parecer, por lo que estamos comentando, que el anime es un género sesudo donde se entremezclan tramas sobre terrorismo cibernético, ángeles caídos y suicidios adolescentes, lo cierto es que hay pocos ámbitos televisivos que sean tan tremendamente divertidos como el anime.

Salvo algunas excepciones, la mayoría de las series tienen un elemento de comedia muy potente. Incluso en las situaciones más adversas. ‘Fullmetal Alchemist’ es capaz de hacerte reír hasta las lágrimas mientras, de fondo, dos hermanos luchan por lograr que uno de ellos logre recuperar el cuerpo que ha perdido en un experimento alquímico. 

Un elemento común a la mayoría de animes es el alivio cómico, muy bien logrado, para que la densidad de algunas tramas sea mucho más amena y divertida

Trigun’ o ‘Cowboy Bebop’ combinan el género del western —aunque sea galáctico— con toques cómicos que funcionan a la perfección. Incluso ‘Rurouni Kenshin’, especialmente en la serie más que en los OVAs o la película, consigue introducir situaciones de alivio cómico que ayudan a que la trama sea ágil y muy entretenida.

Y no todos los géneros que trata el anime son tan proclives al existencialismo y la formulación de las grandes preguntas de la humanidad. ‘Marmalade Boy’ —seguro que muchos la recordáis— llegó a España como ‘La familia crece’ y nos mantuvo a toda una generación pendientes de las aventuras amorosas de de Yu y Miki. 

El anime, como podéis ver, no es, ni mucho menos, un género infantil. Tanto la temática que trata, como la construcción que hace de los personajes y las situaciones a las que los expone, soportando el dramatismo de la acción con entereza y dejando que ésta los afecte y moldee —a diferencia de algunos personajes del cine o la televisión, impertérritos ante el desarrollo de los acontecimientos—, tienen una complejidad que excede al simple dibujo para niños.
 

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