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Tras estos hombres se esconden mujeres que cambiaron la historia de la Humanidad

 
Artículo / Cultura

Tras estos hombres se esconden mujeres que cambiaron la historia de la Humanidad

Pese a que cada vez existe menos desequilibrio —en los roles familiares, en el reparto de responsabilidades en el ámbito laboral y hasta en el lenguaje—, aún se conciben los logros de algunas mujeres como algo que necesita ser destacado. En pleno siglo XXI aún hay que añadir esa coletilla de “la primera mujer que…” en ocasiones, porque algunas puertas se abrieron apenas hace algunos años y aún quedan techos de cristal por romper.

Ellos les llevan siglos de ventaja a ellas. Y es porque nunca tuvieron que esconderse tras un seudónimo o ver cómo una mujer se llevaba el mérito por algo que ellos hicieron, porque la sociedad sí les permitía triunfar y participar activamente en su construcción. En nuestro país, las mujeres no pudieron incorporarse a la universidad en igualdad de derechos hasta 1910, mucho más tarde que los hombres. Antes de aquello, la escritora Concepción Arenal tuvo que disfrazarse de hombre para poder disfrutar de ese “privilegio”.

Poder tener una educación superior y lograr el reconocimiento de su valía más allá de su rol como madres y esposas en ámbitos como la ciencia o la literatura es un derecho por el que las mujeres han tenido que luchar desde hace siglos. Fueron muchas las que ni siquiera tuvieron la oportunidad de revelar al mundo sus logros o que tuvieron que conformarse con esconderse tras una identidad masculina para contribuir, en muchos casos, a cambiar el mundo.

Homai Vyarawalla, la fotógrafa que inmortalizó el nacimiento de una nación

Como fotoperiodista, presenció momentos trascendentales de la historia de la India después de que Gandhi consiguiera la independencia para su pueblo. Encuentros históricos, como el del Dalai Lama y el primer ministro chino Zhou Enlai, solo unos años después de la invasión china del Tíbet, se convertían en imágenes icónicas desde el momento en que disparaba su cámara.

Pero para llegar a ser reconocida como la primera fotoperiodista india, tuvo que firmar sus primeros trabajos con el nombre de su marido, el también fotógrafo Manekcshaw y después con el seudónimo “Dalda 13”.

Jeanne Baret, la primera navegante

Para conseguir una plaza en el primer barco francés que circunnavegó el mundo entre 1776 y 1779, Jeanne “sólo” tuvo que quitarle dos letras a su nombre y meterse en la piel de Jean Baret, ataviándose como un hombre. Así pudo trabajar como asistente del botánico Philibert Commerson y catalogar más de 5.000 especies de plantas, 3.000 de ellas desconocidas para entonces.

Consiguió mantener el engaño dos años, hasta que fue desenmascarada y ella y Commerson, con quien mantenía una relación, fueron obligados a abandonar la expedición. Años más tarde, el mismísimo rey de Francia, Luis XVI, reconocería su enorme contribución, aunque no fue hasta 2010 cuando un libro sobre su historia puso a esta extraordinaria mujer en el lugar que le pertenecía. Dos años después, una nueva planta descubierta sería bautizada como 'solanum baretiae' como un simbólico homenaje.

Mileva Marić, una mente brillante eclipsada por un genio

Debía ser difícil para Mileva Maric destacar siendo la compañera sentimental de Albert Einstein. Se conocieron en el Instituto Politécnico de Zurich donde ella se formaba en Física y en Matemáticas. Pero nunca llegó a hacer los exámenes finales: se convirtió en madre.

Sin embargo, se cree que la tesis doctoral de Mileva y su formación matemática fue imprescindible para que Einstein pudiera desarrollar la teoría de la relatividad y así lo atestiguan algunas cartas que la pareja intercambió.

Madame Curie y el machismo

Fue la primera mujer doctorada por la Universidad de Sorbona (París) donde además dio clases y contribuyó tanto como su marido en el descubrimiento de la radioactividad. Por su trabajo conjunto Marie y Pierre compartieron el nobel de física en 1903 con Antoine Henri Becquerel.

"No es bueno que el hombre esté solo, haréle ayuda idónea para él".

El presidente de la Real Academia de las Ciencias de Suecia entregando el Premio Nobel de Física a Pierre y Marie Curie 

Y a pesar de ello, aún se ponía en duda su participación en aquellos descubrimientos. Cuando fue a recoger el premio Nobel, le presentaron con esta cita bíblica que reducía su papel al de simple compañera: "No es bueno que el hombre esté solo, haréle ayuda idónea para él".

Marie Curie es una de las únicas cuatro personas que han ganado dos premios nobel: en 1911 lo recibió en solitario por sus trabajos en Química.

Maria Luz Morales, la periodista que logró ir más allá de las revistas femeninas

Y es que para las mujeres que escribían en prensa en aquella época (hablamos de la década de los años 20), la única opción era el periodismo femenino; revistas de moda y sobre asuntos del hogar. Para llegar al periodismo “serio” y hacerse un hueco en La Vanguardia como crítica cinematográfica tuvo que firmar como Felipe Centeno.

Con su trabajo se ganó el respeto de sus compañeros, convirtiéndose en una redactora más, hasta el punto de que durante la guerra civil y tras la huída del director, recayó en ella la responsabilidad de dirigir el periódico, convirtiéndose así en la primera mujer en España que ha ocupado un puesto así.

Rosalind Franklin o la historia de una usurpación

La ciencia es el campo en el que más dificultades han encontrado las mujeres para luchar contra la invisibilidad. En algunos casos nunca llegaron a conseguirlo, en favor de un hombre que se llevó el mérito y la fama. O de varios hombres.

Es lo que le pasó a Rosalind Franklin, la bióloga cuyos descubrimientos sobre la estructura del ADN  en 1952 llevaron a sus compañeros de laboratorio a hacerse posteriormente con el premio Nobel en Medicina y Fisiología en 1962. Ella llevaba cuatro años muerta y ellos no reconocieron nunca su contribución, aunque sí lo ha hecho la historia.

las tres hermanas Brontë adoptaron nombres masculinos

La literatura, un mundo de hombres

O al menos así lo era en el siglo XIX y gran parte del siglo XX, como demuestra la cantidad de escritoras que utilizaron seudónimos para que sus obras pudieran ser publicadas: Amantine Lucile Aurore Dupin fue George Sand, las tres hermanas Brontë adoptaron nombres masculinos, Louisa May Alcott firmó “Mujercitas” como A. M. Barnard. 

Hasta la exitosa autora de Harry Potter, J.K. Rowling, optó por las siglas para enmascarar su identidad, aconsejada por su editor. Y de eso solo hace veinte años.

Elizabeth Magie, la mujer que inventó el "Monopoly"

Ella lo llamó “The Landlord's Game” y su idea de diseñar este juego estaba más unida a la crítica que a la diversión. Quería demostrar que el monopolio era peligroso y difundir las ideas económicas de Henry George, impulsor del impuesto único sobre las tierras.

Elizabeth Magie registró su juego en la Oficina de Patentes y Marcas de EEUU e incluso creó una empresa para distribuirlo. Sin embargo, pese a poseer la propiedad intelectual del juego, paralelamente Parker desarrolló el "Monopoly", básicamente, la idea de Magie con otro nombre y la empresa fue llevada a juicio por ello.

Chien-Shiung Wu contra el techo de cristal

Licenciada en Físicas, consiguió su plaza en la universidad china de Nanjing protestando en las calles, junto a otros estudiantes en las manifestaciones de la década de los 30, para conseguir precisamente que las mujeres fueran admitidas en la universidad.

Pese a su talento demostrado para la física nuclear (sus aportaciones en este ámbito han sido reconocidas por la historia) y convertirse en la primera docente de Princeton, no se le permitió aspirar a ser catedrática, topándose con el mismo techo de cristal que aún sigue impidiendo a las mujeres alcanzar su cénit profesional.

Y pese a que ayudó a Tsung Dao Lee y Chen Ning Yan a ganar el Nobel de Física en 1957, nunca se reconoció su participación en la refutación de la teoría de la Ley de la paridad.

 

En el caso de estas grandes mujeres, la sociedad no estaba preparada para admitir que una mujer podía llegar tan lejos como un hombre y reconocer su valiosa labor en tantos campos. Por suerte el tiempo acaba poniendo a cada uno en su lugar, revelando sus auténticos nombres y reivindicando su contribución a la historia de la Humanidad. Pero aún quedan muchos techos por alcanzar.


Fotos | The Alkazi Foundation for the Arts Collection Homai Vyarawalla Archive, Wikimedia Commons, Pixabay_ParentRap, Wikimedia Commons, Wikimedia Commons, Wikimedia Commons, The Brontë sisters by Patrick Banwell Brontë Wikimedia Commons, Pixabay_Doerge, Wikimedia Commons

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