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Si crees que ‘It’ da miedo es porque no has visto las pelis que iniciaron el género

Si crees que ‘It’ da miedo es porque no has visto las pelis que iniciaron el género

¿Has oído alguna vez eso de que “todo está inventado”? En el caso del cine, (casi) todo se inventó durante sus primeras décadas de vida. La historia del séptimo arte se ha escrito gracias a inventos y hallazgos técnicos que hicieron posible su desarrollo; ideas revolucionarias que dieron paso a nuevos géneros.

Tampoco "It" o Stephen King (pese a su prolífica carrera como escritor de novelas de suspense y de miedo) han inventado el terror, eso ya lo sabes. Pero lo que probablemente no sepas es cómo se inició este género; qué títulos marcaron la senda, cuáles fueron las “Psicosis” o “Expediente Warren” de esos primeros espectadores. 

Hay que tener en cuenta que ellos eran más fáciles de impresionar que tú porque todo era nuevo, eran completamente vírgenes en la experiencia cinéfila. Pero no han faltado títulos en la historia del celuloide que intentaran atemorizar a los espectadores desde sus inicios: desde que Georges Méliès estrenara también en 1896 “Le Manoir du Diable”, considerada la primera película de terror (en realidad, un corto).

Así empezó todo

¿De qué tenían miedo hace cien años? Casi, hasta del propio cine. Lo demostró la proyección de 1895 —el año en que nació oficialmente el cine—en Lyon por los hermanos Lumière de ‘L'arrivée d'un train à La Ciotat’ ("Llegada del tren a la estación de La Ciotat"). Los allí presentes se asustaron al ver aquel tren que se aproximaba rápidamente en la pantalla. Llegaron a creer que se les echaba encima: una sensación parecida a la que tuvieron los primeros que vieron una peli en 3D.

Los Lumière produjeron 1.500 películas (la mayoría muy cortas) durante su trayectoria. Alfred Hitchcock fue el padre del suspense en EEUU, pero el género nunca hubiera existido de no haberse entendido el uso narrativo que se le podía dar a un primer plano o de no haberse inventado la edición, que Méliès descubrió casi por azar. Precisamente para Hitchcock, “unir las piezas de la película para generar miedo” era la parte más importante en su trabajo.

Así, con estas innovaciones bajo el brazo, Europa (y no Norteamérica) empezó a descubrir el terror, gracias al uso de la luz de los escandinavos o el expresionismo alemán. El sueco Viktor Sjöstrom, el danés Benjamin Christensen o el alemán Robert Wiene fueron los primeros maestros del suspense. Pero no sería hasta 1928 que lo hicieran apoyándose en el sonido.

Pese a todo, con la llegada de las gigantesca productoras como Universal en la década de los años 20 y de sus monstruos, estos pasaron a formar parte del ideario colectivo como los pioneros del terror. Fueron los inicios de la industria del cine, de Hollywood como esa “fábrica de sueños”, elaborados todos en estudios donde se creaba la magia. Pero la revolución había empezado al otro lado del charco.

Lo que no se hizo en EE. UU. (y lo que sí)

Todo empezó con “Le Manoir du Diable” (“La mansión del diablo”), un corto de menos de cuatro minutos que se estrenó en París. El diablo fue una figura recurrente para Méliès; le dedicó la que podría ser la primera trilogía en la historia del cine: después de aquella obra pionera llegarían “Le diable au couvent” (“El diablo en el convento”, 1898), la antecesora de los efectos especiales y “Le diable noir” (“El diablo negro”, 1905).

Su forma de generar miedo era hacer cómplice al espectador. Sabemos que un ser maligno se esconde en el armario y sabemos que la protagonista corre peligro. Como en el cine de terror actual, cuando alguien que se adentra en un sótano después de oír ruidos extraños, en una noche de tormenta.

Hitchcock también le debe mucho al expresionismo alemán, que influyó en su manera de hacer cine. De éste nos llegaron criaturas como Césare, un inquietante hombre que vive en un estado de vigilia y es capaz de ver el futuro. Él es la extraña atracción de un feriante aún más inquietante, que nos presentan en la mítica “El gabinete del Dr. Caligari” (Robert Wiene, 1919).

También se inventaron a “Der Golem” (Carl Boese y Paul Wegener, 1920), un personaje de leyenda que seguro que te suena de este guiño que le dedicaron en uno de los especiales de Halloween de ‘Los Simpson’. O a “Nosferatu” ( F. W. Murnau, 1922), la primera referencia en el cine a un personaje que llenaría metros y metros de celuloide (y lo sigue haciendo): Drácula.

Las brujas como elemento de terror aparecieron por primera vez en  “Häxan” (“La bruja”, Benjamin Christensen, 1922). Los escandinavos ya habían revolucionado el uso de la luz en el cine y el director la utilizó para crear esta historia, mitad documental mitad ficción, sobre la hechicería.

Un año antes en Suecia, Víktor Sjöstrom, uno de los que “enseñó” a Hitchcock, había atemorizado a todos con “La carreta fantasma”, una historia de terror contada en un cementerio. Se sentaban las bases de cómo cautivar al espectador desde el inicio, poniéndole en una situación (o un entorno) incómodo, tétrico, lúgubre.

Pero sólo Hollywood, con su enorme maquinaria (en 1920 ya había 15.000 cines en EEUU) y la aparición de las grandes productoras podrían convertirlo en un gran éxito, un producto de consumo para las masas.

Así nacieron los famosos monstruos de la Universal horror Film Series, que protagonizaron incluso sus propias sagas como “Frankestein” (James Whale (1931), —con “La novia de Frankestein”, “El hijo de Frankestein” o “La mansión de Frankestein”—,  “El fantasma de la ópera” (Carl Laemmle, 1925), “Drácula” (Tod Browning, Karl Freund, 1931), “El hombre invisible” (del mismo padre que Frankestein, James Whale, 1933) , “La Momia” (Karl Freund, 1932), “El hombre lobo” (George Waggner, 1941) o 'crossovers' entre personajes, como el de Drácula y Frankenstein en “La casa de Drácula” (Erle C. Kenton, 1945).

“Alien Vs Predator” o “Jason Vs Freddy” tampoco inventaron nada, como ves. Ahora Universal pretende recuperar a todas estas viejas glorias creando un nuevo 'Dark Universe' en el que todas las películas quedarán conectadas por la trama y sus monstruos volverán a la vida en forma de remakes. Una prueba más de lo importantes que fueron los inicios para entender el cine de terror.

Fuente: “Historia del cine: una odisea. (Por Mark Cousins)”
Fotos | Flickr/FICG.mx, Wikimedia.org/Universal Studios, iStock/michelar, IMDB

 

 

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